TIEMPO NUESTRO
• La Reforma Económica del estado destrozó las bases económicas de las comunidades rurales y disolvió las identidades sociales que las fundamentaban. En este marco el régimen político, el estado neoliberal permitió o fue cómplice de los actuales lastres (narcotráfico y huachicol) que han destruido el tejido social de infinidad de comunidades y familias mexicanas
Desde hace semanas, llamó la atención el que ciertos segmentos de la población reaccionaban al combate de robo de combustible a los ductos de PEMEX, impidiendo la intervención de la policía y del ejército. La guerra contra el huachicol ha dejado sembrado de sangre el territorio mexicano y ha cobrado nuevas víctimas en una escena de horror propia del infierno de Dante en Tlahuelilpan, Hidalgo. Es necesario por ello empezar el análisis de este fenómeno social.
La crónica de los fatales acontecimientos fue que a las 15 hrs se esparció el rumor de que había un ducto “picado”, en un gran hoyo de tierra, parecido a un cráter; gente de los alrededores empezó a llegar por diferentes medios autos, camionetas y motocicletas, con bidones, garrafas, y cubetas; a las 16:50 hrs Pemex informó a la Sedena, a las 17 hrs llegó un destacamento de soldados y policías que ante el número de personas y ante la naturalidad y desenfado de las personas solo intentaron persuadir del peligro, se habla de más de 600 personas, y se dice que el ambiente era de romería, de juego inclusive, había niños, mujeres y personas de la tercera edad.
A esa hora los perpetradores rompieron el ducto y el chorro se convirtió en un géiser de gran presión que alcanzaba los diez metros de altura, lo que propició que el olor y partículas se extendieran en un amplio perímetro. Sin duda, la situación era sumamente explosiva. A las 18:50 hrs se produce la explosión que hasta ahora ha cobrado la vida de 79 personas muertas y más de 70 con heridas graves.
Algunos pobladores de comunidades rurales en torno a las “zonas huachicoleras” (Hidalgo, Puebla, Edomex) no sólo han conocido la dinámica de robo de combustible durante décadas, sino que se encuentran involucradas en el negocio sucio o comparten de algún modo los beneficios de las utilidades del ilícito, en la compra y venta de la gasolina; es decir forma parte de su cotidianidad y de su precaria vida familiar.
El desmantelamiento de la economía y las modificaciones que trajo la nueva etapa neoliberal, con modernización y privatización de la economía, las “reformas estructurales” de Peña Nieto fueron la cereza del pastel desde la crisis social de los 80´s. La Reforma Económica del estado destrozó las bases económicas de las comunidades rurales y disolvió las identidades sociales que las fundamentaban. En este marco el régimen político, el estado neoliberal permitió o fue cómplice de los actuales lastres (narcotráfico y huachicol) que han destruido el tejido social de infinidad de comunidades y familias mexicanas.
Vivimos en una anomia social, ya estudiada en los 80´s, de que los cambios económicos no trajeron bienestar, sino modificaciones bruscas que han generado desórdenes que desarraigan a los individuos, imponen y generan descomposición social en familias y comunidades; se produce una pérdida de valores y les imponen “nuevas” lealtades y orientaciones de conducta. Este tipo de conducta coexiste junto a la decadencia de las instituciones sociales y políticas. Lo referentes hacia la autoridad se disuelto.
Unas semanas antes de la conflagración de Tlahuelilpan, en esa misma región de Tula, “zona huachicolera” se produjo un hecho inusitado en Santa Ana Ahuehuepan, los pobladores retuvieron a tres militares (Sedena) que perseguían a un grupo de “huachicoleros” que pretendía romper un ducto, los golpearon y pretendían lincharlos debido a que en la persecución falleció una persona. Finalmente los “liberaron” cuando acudieron representantes del gobierno y tuvieron que “negociar”.
En esta región de Tula, Hidalgo es donde en los últimos días se han producido el “picado” de ductos de Pemex, y que tienen un alcance de sabotajes, que indica el poder de los grupos delictivos, por lo menos en cuatro municipios (Tula de Allende, Tezontepec de Aldama, Tepeji del Río, Tlahuelilpan) se ha incrementado la delincuencia, las muertes, y el miedo social debido a este delito. Los gobiernos locales forman parte de esta descomposición institucional si no están involucrados de alguna manera, son víctimas o damnificados con gran vulnerabilidad.
Las causas profundas no solo están en la pobreza y exclusión social causadas por las reformas neoliberales sino también por las perturbaciones del orden social y desidentidad cultural; urgen medidas para la reconstrucción de la vida social comunitaria y de las familias. Urge cambiar las formas de participación de la sociedad fortaleciendo los lazos familiares y comunitarios. Urge fortalecer los gobiernos locales, la seguridad pública y la justicia.