• 2018, el año que vivimos en peligro
Sacudida por la violencia xenófoba, partida por una crisis de legitimidad institucional y polarizada en torno a la esencia misma del país y quiénes deben formar parte de él. Así afronta la sociedad estadounidense las elecciones legislativas que renovarán la semana próxima buena parte de las dos Cámaras de su Congreso y redistribuirán el poder en los Estados federales.
La cita de mañana promete ser un punto de inflexión en el mandato de Trump. El presidente y su partido han gozado hasta ahora de una mayoría absoluta en la Cámara de Representantes y el Senado.
Sabedor de que podría perderla mañana, Trump ha sacado el librillo trumpiano y apretado el acelerador en el asunto que definió su ascenso político: el miedo a la inmigración.
El presidente anunció el envío de 15 mil soldados a la frontera con México para detener la “invasión” de la caravana de decenas de miles de migrantes centroamericanos que se disponen a pedir asilo en suelo estadounidense.
Horas después, declaró su intención de cancelar por decreto la concesión de la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en EU, contraviniendo así la decimocuarta enmienda constitucional, aprobada en 1868 para otorgar la ciudadanía a los antiguos esclavos. Todo vale en campaña, en especial contra quienes no votan.