Un juez federal de California frenó los planes del Gobierno de Trump de despojar de protección a más de 300.000 inmigrantes de cuatro países que en algunos casos llevan décadas en EU.
La orden cautelar del juez deja en suspenso la orden de la Casa Blanca después de que varios inmigrantes presentaran una demanda. El Gobierno, según el juez, no ha demostrado por qué no se pueden quedar en EU mientras se resuelve la demanda.
El llamado estatus de protección temporal se creó en 1990 y ha sido ofrecido a lo largo de los años a inmigrantes que ya se encontraban en EU y provenían de países donde se habían producido guerras o desastres naturales.
Es decir, se entendía que volver a sus países les causaría un daño irreparable. Actualmente, el TPS protege a ciudadanos de 10 países. El Gobierno de Trump ha decidido quitárselo a los 263.000 beneficiarios de El Salvador, los 58.000 de Haití, los 5.000 de Nicaragua y los 1.000 de Sudán.
En noviembre pasado, la Casa Blanca anunció el fin del programa TPS para los haitianos, la mayoría llegados tras el devastador terremoto que asoló la isla en 2010. La orden de Trump dictaba que tenían 18 meses para arreglar su situación, para lo cual tienen que salir del país y pedir un visado, o pasarán a ser inmigrantes indocumentados y por tanto susceptibles de ser deportados.