- La organización de derechos humanos denuncia que coroneles y generales del Ejército “sabían o deberían haber sabido” de los llamados falsos positivos
- Militares mataron a cientos de civiles inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate
Bogotá.- Hace siete años que estalló en Colombia el escándalo de las ejecuciones extrajudiciales, conocida como falsos positivos, que protagonizaron algunos militares como una estrategia macabra para mostrar resultados y obtener beneficios. Desde entonces se ha sabido cómo en diferentes regiones del país se mataron, entre 2002 y 2008, a cientos de civiles inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate. La Fiscalía investiga al menos 3.000 presuntos casos.
Aunque en su momento fueron apartados de sus cargos 27 oficiales y soldados, hasta ahora, las condenas de estos hechos han recaído sobre soldados y oficiales de bajo rango. Apenas altos mandos han sido condenados. Así lo evidencia el informe de Human Rights Watch (HRW) El rol de los altos mandos en falsos positivos, de 105 páginas, que asegura que hay “amplias evidencias” que sugieren que coroneles y generales del Ejército “sabían o deberían haber sabido” de los llamados falsos positivos, e incluso “podrían haberlos ordenado”. El martes, la Fiscalía General citó al excomandante del Ejército Mario Montoya, junto con tres oficiales de esa institución, todos retirados, para que declaren por sus posibles nexos con los falsos positivos
Para José Miguel Vivanco, director de las Américas de HRW, “los oficiales del Ejército que estaban al mando cuando sucedieron las ejecuciones han conseguido eludir la acción de la justicia e incluso ascendieron a niveles más altos del mando militar, incluidos los actuales comandantes del Ejército”, asegura en un comunicado. (Agencias)