Huejutla
“Un detalle que no deben olvidar los servidores públicos: quienes pretendan en el futuro un espacio en el servicio administrativo para hacerse millonarios como hasta hoy es costumbre, es mejor que lo razonen, porque pueden perder las fortunas que inviertan y también su libertad, cada ciudadano debe ser un fiscalizador atento, sólo así es posible transformar a México”
En entrevista para Diario Plaza Juárez, el conocido profesor y muy activo militante morenista Nahúm Ortega Camargo, señaló enfático:
“La determinación del Poder Ejecutivo por acabar con los degradantes actos de corrupción en toda la nación, resulta categórica, pero la participación ciudadana en la fiscalización de la conducta de los administradores públicos resulta esencial”.
Afirmó que sin la participación del pueblo el proceso de saneamiento se complica, “en la población se conoce lo que acontece en la administración municipal, pero se carece de los elementos que evidencian la inmoralidad de la conducta del poder, actualmente quien se atreve a denunciar o a publicar sin pruebas contundentes la puede pasar muy mal, la realidad debe cambiar, sin el quebrantamiento del derecho, conseguir evidencias de los hechos debe ser la tarea de la fiscalía anticorrupción, por tener la facultad de investigar por ley, de manera clara, para determinar la presencia de un acto ilícito y llevarlo al tribunal competente, o para evitar un infundio”.
Añadió que la fiscalía anticorrupción debe ser importante pero no adivina, la participación ciudadana juega el papel predominante de la denuncia de todo acto que pueda constituir una desvergüenza del gobierno.
“Con la fiscalía anticorrupción y la fiscalía ciudadana, tendremos la oportunidad de hacer trizas al modelo desacertado de arbitrariedad que por años se instaló en nuestra patria, el cambio debe ser total o no hay cambio, por lo que toda conducta debe ser fiscalizada y debe ser restaurada la calidad de la administración pública”.
Tajante agregó que los programas de televisión, y la moral individual y colectiva, así como los funcionarios incumplidos con su horario de trabajo, deben ser llamados a cumplir y gestionar la sanción de todo acto de irresponsabilidad, cada indicio de corrupción que no se denuncie, puede ser complicidad de consecuencias morales e incluso jurídicas.
Acotó que para el cambio total, la fiscalía posee un campo semántico muy amplio. Reiteró que el cambio parcial no es cambio real, se debe fiscalizar el trabajo de nuestros hijos y el de sus maestros, y ellos deben fiscalizar el cumplimiento nuestro, la fiscalía ciudadana debe transformarse en el espíritu del código ético de conducta social.
“Hemos dado el primer paso al recobrar el derecho del pueblo para elegir autoridades, quien ganó en la elección pasada, fue la democracia, ganó el pueblo imponiendo su voluntad, la potestad colectiva se hizo valer, ya no nos consideraremos sirvientes de los mandatarios, sino patrones y colaboradores de ellos, ya no permitiremos injustificados ricos con el ejercicio del poder, pero sin la fiscalización y denuncia ciudadana poco es posible.
“Sin la citada participación, es equivalente a dejarlo todo a la suerte, México no votó por el perfil político de los candidatos, votó en protesta a sus inconformidades con la ominosa administración, votó por los compromisos de cambio ofrecidos, votó por la suerte distinta que cada protagonista comprometió”.
Destacó también que en otros tiempos el incumplimiento no tenía consecuencias, hoy con un modelo distinto, cualquier informalidad será sancionada, de manera formal o en las próximas elecciones, la sociedad ha madurado.