WATERLOO, Bélgica.- Seis soldados descansan sentados en la banqueta de un puente. Su vestuario conformado por casacas azules, pantalones grises y las botas largas saltan a la vista de entre un puñado de turistas y visitantes que los rodean.
Con cerveza y cigarro en mano, estos hombres disfrazados de combatientes, entre ellos una mujer, esperan que se reabra el acceso que conduce a los principales puntos de Waterloo, el campo donde hace 200 años las tropas de Napoleón se enfrentaron a los ejércitos anglo-holandeses del duque de Wellington. Una batalla cuyo desenlace pondría fin al poderío del emperador francés.
Desde ese puente donde el público observa movimientos que indican el fin de una ceremonia privada se alcanzan a ver diversos listones de colores que caen desde la “Loma del León”, un monumento que fue construido en lo alto de una colina en 1826 para recordar esa mítica batalla.
El rojo, azul, amarillo, naranja y negro de esas cintas hacen referencia a las principales banderas de los países que hace 200 años pelearon en Waterloo y que este jueves, a través de representantes diplomáticos, funcionarios y miembros de las familias reales, se volvieron a encontrar en estos campos para conmemorar la batalla, para recordar a los caídos y para enviar un mensaje de reconciliación.
Esta ceremonia protocolaria ha sido un evento que simboliza la amistad de los países que hace 200 años se enfrentaron y que los participantes han expresado su deseo de que un enfrentamiento como ese no vuelva a repetirse en el futuro, comentó a la prensa Vincent Scournea, el mayor de Braube L-Alleud, la localidad donde se ubican los campos de la batalla de Waterloo.
Ubicada a unos 30 minutos de Bruselas, esta localidad recibió el jueves desde muy temprano a las personalidades y funcionarios que encabezaron la ceremonia protocolaria, entre ellos el rey Felipe de Bélgica, así como representantes diplomáticos de Francia y Alemania. Aunque en esta ceremonia no estuvo presente la familia real británica, el miércoles por la tarde acudió el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camila, quienes se encontraron con los descendientes de los jefes de los ejércitos francés, inglés y alemán.
Con estas ceremonias y encuentros entre funcionarios y personalidades de las casas reales comenzaron las actividades conmemorativas de los 200 años de este enfrentamiento. Desde la tarde también comenzaron a llegar al sitio turistas provenientes de todas partes del mundo, algunos con la intención de recorrer los sitios de enfrentamiento o ver los espectáculos en el campo de batalla.
Por la noche tuvo lugar un espectáculo pirotécnico llamado “Inferno”, inspirado en un poema de Víctor Hugo, mientras que hoy y mañana más de 5 mil personajes con vestuario de la época, más de 300 caballos y un centenar de cañones recrearán los momentos clave de la batalla.
Aunque desde el jueves, los llanos de Waterloo ya lucen como hace dos siglos, con los campamentos instalados, los cañones dispuestos y los soldados listos para la batalla