Una guerra comercial toca la puerta y todos tratan de impedirla en Europa. La llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca ha modificado la política comercial de los Estados Unidos radicalmente, de promotor del libre comercio ha pasado a promover el proteccionismo comercial y la imposición de barreras arancelarias a las importaciones; pero no solo se trata de las importaciones procedentes de México dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino de las importaciones procedentes de todo el planeta; sin embargo, los recientes aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio han desatado la ira de China, quien ha respondido con medidas similares contra las importaciones de productos estadounidenses.
Los europeos, al igual que la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y muchos otros países están preocupados por el estallido de una guerra comercial en medio del proceso de recuperación de la economía mundial. Precisamente, los mandatarios de Europa han comenzado a desfilar por la Casa Blanca, tratando de convencer al presidente Trump del error de su política proteccionista y unilateral, explicándole las ventajas del libre comercio, de la globalización, actual etapa de la internacionalización de los mercados nacionales.
Esta semana concluyó su visita de tres días del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a Washington. Sin embargo, el presidente francés, ha concluido su visita de Estado sin muchos progresos diplomáticos, pero puso sobre la mesa nuevas discusiones, además de intentar persuadir al presidente Trump y a los republicanos de que el camino correcto es el multilateralismo y el libre comercio, de que han cometido un error al sacar de los Acuerdos de parís sobre el cambio climático a su país, de que es necesario actuar conjuntamente para solucionar los conflictos en el planeta.
Antes de emprender su regreso, el presidente de Francia intentó hacer un balance de su vista a los Estados Unidos. En una conferencia de prensa, dejó claro que no están de acuerdo con los Estados Unidos de renegociar el acuerdo nuclear con Irán y que defendería el mismo conjuntamente con los otros países firmantes; no obstante, señaló que era muy probable que los Estados Unidos saliera de acuerdo nuclear el próximo el 12 de mayo, fecha límite para ratificar el acuerdo; sin embargo, ése fue un compromiso de campaña del presidente Trump y ha demostrado hasta hoy que está dispuesto a cumplir con ellos.
El presidente Emmanuel Macron aseguró que su posición sobre el acuerdo nuclear de Irán y la influencia iraní en la región, especialmente en Siria, Irak, Yemen y Líbano, fue consensuada con sus socios europeos; por lo que esos temas los conversó con el presidente Donald Trump, quien estuvo dispuesto a analizar nuevos escenarios de solución de los conflictos en medio oriente. De igual forma explicó que no logró avances sustanciales en los temas comerciales, en espacial sobre los aranceles a las importaciones de acero y aluminio de los Estados Unidos, por lo que las exenciones otorgadas a la Unión Europea caerán; no obstante señaló que tenía la esperanza de encontrar una solución rápidamente.
Pero si el presidente de Francia no ha podido convencer al presidente Trump de sus errores en política exterior y comercial, ahora va a Washington la canciller Angela Merkel. La canciller alemana llega este viernes a Washington con todo su arsenal de ideas para volver a intentar convencer al presidente Trump de que no es correcto para el mundo volver al proteccionismo comercial, de que es un error hacer a un lado el multilateralismo para solucionar los problemas del mundo y que deben trabajar junto al resto de los países del mundo para salvar al planeta del calentamiento global, de que desatar una guerra comercial con China y el resto del mundo, al imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, no es la vía correcta para reactivar la economía mundial.
Es probable que la visita del presidente Emmanuel Macron no haya logrado los éxitos deseados frente al presidente Donald Trump. El primero de mayo los aranceles a las importaciones de acero (25%) y aluminio (10%), entrarán en vigor y desde el punto de vista alemán no es correcto ponerle zancadillas a la recuperación económica de la economía mundial, la cual está saliendo muy lentamente de una crisis provocada por los Estados Unidos con los créditos basura (subprimes), por eso es importante ahora la visita de Angela Merkel.
No obstante, si se confirman las exenciones otorgadas por los Estados Unidos a la Unión Europea (UE) sobre los aranceles a las importaciones de acero y aluminio, quizá los europeos no reacciones como lo ha hecho China, pero este país seguirá endureciendo su política comercial frente a los Estados Unidos y, posiblemente, junto con el resto de países afectados por los aranceles, forme un bloque contra los vecinos del norte, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de la OMC, del FMI y la UE.
Por ahora, ante el verdadero peligro de una guerra comercial, Alemania sería la primera víctima junto con China. Precisamente, por esa razón, Angela Merkel quiere proponer a Donald Trump renegociar todos los aranceles sobre bienes industriales entre los Estados Unidos y la UE, algo que quizá no tenga el apoyo de todos los europeos ahora, negociados en 1994. Hay muchos temas que discutir con el presidente Trump y su política comercial, especialmente sobre aranceles, Alemania como México exporta anualmente más de 480 mil automóviles y eso le preocupa también al presidente estadounidense.
En todo caso, las visitas de Estado que el presidente Trump ha hecho al presidente de Colombia y al presidente de Francia ahora, muestran el desinterés por México, pues hasta hoy ha negado hacerle los honores al presidente Enrique Peña Nieto y si fracasan las negociaciones del TLCAN, junto con China y Alemania, México verán afectadas las exportaciones de acero y aluminio hacia los Estados Unidos.