CINE DE HOY
El simple anuncio de una nueva cinta sobre Ayotzinapa, hizo que la gente llenara de tope en tope, el foro Gabriel Figueroa de la Cineteca Nacional, pese a una lluvia pertinaz y a otros eventos programados en ese lugar.
Me encuentro a Julio Peguero, el promotor de El documental que tramonta, quien me informa que fue uno de los productores de la cinta, que fue hecha ahora sí que con sangre, sudor y lágrimas por Xavier Robles, su director, sin fines comerciales.
Me dice que dura casi dos horas y aunque tengo que verla parado y cubriéndome con su paraguas, el esfuerzo bien vale la pena.
A mi lado está un normalista con su familia, que identifica a algunos de los entrevistados. De cuando en cuando pasa una muchacha pidiendo ayuda para los padres de los desaparecidos, que asistieron a la función y recibieron el aplauso solidario de los asistentes.
Robles, el veterano guionista de Rojo amanecer y Bajo la metralla hace un puntual resumen de la historia, entrevistando a sobrevivientes de la tragedia, que explican paso a paso como fueron copados por las autoridades, golpeados y desaparecidos 43 de ellos.
Uno de los testimonios más conmovedores es el de los padres de otro normalista asesinado en el 2011m que muestra que la represión a los normalistas era constante.
Periodistas como Luis Hernández y José Reveles explican las inconsistencias de las investigaciones y cuestionan las explicaciones oficiales.
Atotzinapa vive y mostró que la herida no ha cerrado y que la sociedad demanda saber que pasó con los desaparecidos.