CINE DE MAÑANA
Pese a estar prohibido en la Unión Soviética durante mucho tiempo, el gran cineasta soviético Alexei Yuryevich Guerman (1938-2013) fue conocido en México hace varias décadas gracias a notables filmes como Veinte días sin guerra y Mi amigo Iván Lapshin.
El realizador murió hace dos años, sin que se le diera difusión a la noticia o que se le organizara un homenaje.
Por eso fue una buena noticia que los amigos de Interior 13, rescataran Duro ser un Dios, su último filme, que se había presentado en el Festival de la Riviera Maya, y que nos invitaran a la premier.
La novela de Arkadi y Boris Strugatski, los autores de Stalker, se sitúa en un lejano planeta, parecido a la tierra, que vive una época parecida a la Edad Media, antes del renacimiento.
En ese lugar, personajes como Don Rumata (un espléndido Leonid Yarmolnik) son considerados como dioses, con toda la responsabilidad que esto implica.
Son líderes guerreros, que se viven en combate ante ambiciosos colegas, que se quieren apoderar del reino, magnánimos benefactores del hambriento pueblo, pero crueles verdugos de sus enemigos.
Se trata de un singular filme de ciencia ficción, con una espléndida fotografía en blanco y negro de Vladimir Ilyn y Yuri Klimeko, que durante casi tres horas retrata un mundo dantesco.
Trudbi byt’ Bogom resulta pues el fascinante testamento fílmico de un gran realizador víctima de la censura oficial de su país.