Apoyado en cartas que le escribió su padre, autor de “El llano en llamas”, el cineasta Juan Carlos Rulfo eligió los lugares para grabar las imágenes de su nuevo largo documental, “Érase una vez”, el cual está a punto de ser terminado en cuanto a filmación se refiere.
El realizador de “En el hoyo” y “Los que se quedan” recuerda que su papá Juan Rulfo le mandaba postales y escritos en el que le pedía no dejar de visitar tal o cual lugar mexicano.
La Costa Chica, en Guerrero; Papantla, en Veracruz; zonas alrededor del Popacatépetl, el Iztaccíhuatl y el Nevado de Toluca; así como la Sierra Gorda de Querétaro y Jalisco, son los lugares elegidos.
“Es una serie de viajes a cinco lugares entrañables en el país, que tiene que ver con el futuro; es un diálogo entre las nuevas generaciones que ya se van y las nuevas, y cuál es el porvenir de las cosas de acuerdo a cómo están las cosas actualmente”, explica el cineasta.
“Básicamente elegí los lugares porque mi padre (Juan Rulfo) me dio varios textos donde me escribía en cartas unas claves que redescubrí hace poco, ahí me decía que no dejara de visitar tal lugar o de dejar de mirar algo”, recuerda el director.
“Érase una vez” es el segundo trabajo cinematográfico que efectúa Juan Carlos basado en cartas.
Hace un sexenio encabezó el documental “Carriere, 250 metros”, alusivo al escritor francés Jean Claude Carrierre, basado en cartas que éste redactó desde los lugares donde había vivido.
La producción no ha sido estrenada comercialmente en México, pero se ha presentado en festivales como Guadalajara.
“Si mi padre estuviera vivo, me hubiera encantado hacer eso”, apunta Juan Carlos.
“Entonces estoy haciendo una especie de ‘docuficción’ alrededor de esas cartas (de su padre) y de encontrar personajes desde el punto de vista de la infancia, hay muchos niños en la película”, dice.
Las cartas, añade, le eran enviadas cuando ya entendía lo que su padre quería decirle.
“Las escribió a lo largo de su vida, de repente me mandaba una postal de Alemania o lo invitaban a dar una clase o iba a zonas indígenas por el INI (Instituto Nacional Indigenista) y la verdad, hasta ahora volví a ellas”, indica Rulfo.
Hasta ahora, lleva año y medio retratando momentos indicados por su padre, lo cual se traduce en 50 días de material, y cuya edición comenzaría en septiembre próximo.