Home Deportiva EFEMÉRIDE: CARLOS ARRUZA “EL CICLÓN MEXICANO”

EFEMÉRIDE: CARLOS ARRUZA “EL CICLÓN MEXICANO”

0

#ENTRE EL CALLEJÓN Y EL TENDIDO
    •    Se cumplen 98 años del nacimiento de Carlos Arruza, el primer mexicano que le dio batalla a Manuel Rodríguez “Manolete” y terminó siendo como su hermano


Estimados amigos, con el gusto de saludarles a través de este espacio de Plaza Juárez. Injustos como somos los seres humanos, muy marcadamente en la Fiesta Brava, por diversas circunstancias echamos al olvido a personajes y figuras del Toreo recordándolas, si acaso, cada aniversario luctuoso solo como un dato histórico de su paso por este mundo y la tauromaquia.
Tal es el caso del maestro Carlos Arruza “El Ciclón Mexicano”, quien el pasado viernes 17 de febrero hubiera cumplido 98 años de edad; pocos son los jóvenes aficionados que lo han de tener presente, quizá por tradición taurina familiar, pues aún muchos de los aficionados entrados en años no han valorado la trascendencia taurina del maestro Arruza, de sus épicas campañas en España desde el año 1944, en que se encuentra con Manuel Rodríguez “Manolete” y desde el primer momento comienza a darle la pelea en el ruedo de tú a tú, tal vez en el caso de Arruza haya influido en el ánimo popular el hecho de haber sido hijo de inmigrantes españoles lo que le representó ser tratado en México como “gachupín” y en España como “manito”.
Nacido como Carlos Ruiz Camino, en la Ciudad de México el día 17 de febrero de 1920, de padres españoles, como ya dijimos (siendo además sobrino del poeta León Felipe), se dice que su ilusión por ser torero nació cuando vio torear al maestro de Borox Domingo Ortega, iniciándose como becerrista entre los años 1934 y 1936, para el 37 debutó como novillero en la antigua Plaza de “El Toreo”, de la Ciudad de México, alternando con Emiliano Vega y Porfirio Sánchez.
El primero de enero del año 1940, en la Plaza de Toros “El Toreo” de la Ciudad de México, Fermín Espinosa “Armillita Chico” le otorga la alternativa cediéndole al toro “Oncito”, de la ganadería de Piedras Negras, ante el testimonio de Paco Gorráez, resultando herido esa tarde. La confirmación de la borla de matador de toros la recibió en Madrid el 18 de julio de 1944, de manos de Antonio Mejías “Bienvenida”, con “Morenito de Talavera” como testigo con un encierro de la Dehesa de Muriel.
Ese año, 1944, resultaría para Arruza el año de su consagración, pues al reanudarse el verano de dicho año las relaciones taurinas entre México y España, encontrándose en Portugal Arruza se traslada a la Madre Patria y se encuentra con Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, con quien inicia una férrea confrontación, ante el beneplácito de la afición hispana que embelesada con la tauromaquia del “Monstruo de Córdoba”, de ese torear pausado lento, majestuoso, de juego de muñeca; se engancha en el toreo de Carlos Arruza que adopta algunas de las formas de torear sugeridas por “Manolete” y les imprime un sello personal, buscando nuevos terrenos en la reducción de espacios para ejecutar su tauromaquia. Para 1945 Arruza suma 108 Corridas de Toros, negándose a torear una más por Respeto a Juan Belmonte que en su mejor año sumó el mismo número de festejos.
Arruza se convierte en un “torero cuña” para “Manolete”, a pesar de la estrecha amistad que cultivaron, por lo que algunos críticos españoles celosos del mexicano califican su toreo de “deportivo”, señalando que lo salvable del Coleta Azteca son únicamente sus espectaculares pares de banderillas y de la fortaleza física que imprimía a sus faenas, sin embargo Arruza va entrando en el gusto de los públicos españoles, con su toreo de impacto, terminando los críticos por llamarlo “Ciclón Mexicano”, reconociendo que desde el principio le peleo con todo a la figura indiscutible que era “Manolete”. En alguna ocasión Arruza refiriéndose a la primera vez que alternó con Manuel Rodríguez, señalaba que le pego una larga cambiada a su toro y que no obstante haber sido jaleada con entusiasmo por el público él “se moría de vergüenza”, por considerar como un recurso rústico ante el arte del torero Cordobés.
Carlos Fernández Valdemoro “Pepe Alameda”, sobre Carlos Arruza dijo que “en su intento de ir más lejos que Manolete, llegó a meterse en las embestidas…veía en el área del toro resquicios por donde colarse que nadie anteriormente había visto. Y era muchas veces el inusitado terreno lo que le obligaba al hallazgo de la suerte insólita para poder salir del aprieto…” de esta forma de ejecutar el toreo nacieron suertes como “La Arrucina”, “El Péndulo” o la “Vuelta de Toledo”, aunado al legendario desplante de “El Teléfono”, en el que el aguerrido torero posaba el codo de la mano derecha en el testuz del toro y simulando hablar por teléfono.
En fin, creemos sin exagerar, que la importancia y trascendencia del Toreo de Carlos Arruza llenó, con mucho, las expectativas de las aficiones de México y España en los años cuarenta al lado de “Manolete” y cuanta figura o figurín haya habido en España o México, desgraciada e inexplicablemente, reiteramos, incomprendido.
Vaya esta breve remembranza como un modestísimo homenaje al “Ciclón Mexicano”, que de haber vivido el pasado sábado habría cumplido 99 años.
Por ahí nos vemos ENTRE EL CALLEJÓN Y EL TENDIDO si Dios lo permite.