Tachada de oportunista, de ser la causa de la destrucción de los Beatles y viuda negra de John Lennon, la japonesa Yoko Ono sirve fría su venganza como artista respetada en la exposición temática que le dedica el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y que repasa sus obras entre 1960 y 1971.
“Es una gran idea, hagámoslo, si nadie se da cuenta no pasa nada. Llevo 40 años haciendo constantemente cosas de las que no se habla”, dijo Yoko Ono a los comisarios de esta exposición, que se presentó el día de ayer y en la que la artista más odiada por los amantes de la música desplegó toda su excentricidad hippie, intacta.
A sus 82 años, bailó con sus obras, siguió abogando por la paz en el mundo y hasta leyó un relato llamado “Uncovered”, sobre las pequeñas obras que marcan el cambio en el mundo.
Pero, sobre todo, disfrutó un momento que llevaba décadas esperando: el mea culpa de un gran museo como el MoMA por haberla ninguneado.