- Un premio Pulitzer cuestiona la versión oficial sobre la muerte del histórico líder yihadista, alegando que la inteligencia paquistaní filtró su paradero por 25 millones de dólares
- La Casa Blanca lo ha desmentido inmediatamente
La muerte de Osama bin Laden se ha convertido en una de las principales fuentes de conspiraciones de los últimos años. Cada pocos meses aparece una nueva voz discordante sobre la versión oficial ofrecida por la Casa Blanca acerca de su asesinato. Primero se dudó sobre quién mató realmente a Bin Laden. Ahora, en el cuarto aniversario del supuesto asalto de las fuerzas especiales estadounidenses, los navy SEAL, a la casa del fundador de la red terrorista, un premio Pulitzer, Seymour Hersh, cuestiona la operación «Lanza de Neptuno», tildándola de cuento de hadas, y acusa a Obama de mentir cuando aseguró que se trató de una actuación enteramente norteamericana.
Según Hersh, que habitualmente escribe para «The New Yorker» (como las revelaciones de la cárcel de Abu Graib en Irak) pero esta vez lo ha hecho en «London Review of Books», EU consiguió localizar a Bin Laden con la ayuda de oficiales del Ejército y de los servicios de inteligencia paquistaníes (ISI). De hecho, asegura que un miembro de la agencia se personó en las oficinas de la CIA en Islamabad para ofrecer información del paradero del líder yihadista a cambio de 25 millones de dólares.
El premio Pulitzer asegura que Bin Laden estaba secuestrado por el ISI desde 2006, en la ciudad de Abbottabad, cerca de la Academia General del Ejército paquistaní. La intención era utilizarlo como moneda de cambio con Al Qaida. Y que además el líder yihadista no fue víctima de un asalto de las fuerzas especiales, sino que habría sido ejecutado. Todo ello con el conocimiento del Gobierno saudí.
«Fin electoralista»
Pese a la reticencia inicial de Obama a creer la información llegada desde Islamabad, dice Hersh, los norteamericanos contactaron con el gobierno paquistaní para preguntar por el líder yihadista. Querían asegurarse de que realmente Bin Laden se encontraba donde decían los paquistaníes hasta el punto de pedir una muestra de ADN. Buscaba evitar un fracaso como el de Jimmy Carter en el rescate de norteamericanos en Teherán (la crisis de los rehenes), en 1980, poco antes de los comicios que perdió el presidente demócrata frente a Ronald Reagan.
A lo que el ISI contestó que este sería asesinado y cuya muerte se anunciaría una semana posterior de la operación. Desde la agencia se insistió en matarlo porque «no querían un testigo». Los norteamericanos estaban obligados a decir que el jefe de Al Qaida se encontraba en una región montañosa en el Hindu Kush, para evitar que Pakistán y Afganistán pudieran ser acusados de protegerlo, añadió.
La mentira más descarada para Hersh fue decir que «dos líderes militares de alto rango de Paquistán, el general Ashfaq Parvez Kayani (el entonces jefe del Ejército de Paquistán) y el general Ahmed Shuja Pasha (el director general del ISI) no estaban informados de la misión de EU.».
Así las cosas, las razones del ocultamiento estarían relacionadas a razones electorales. «Obama quería reafirmarse ante los estadounidense de que él era el hombre para liderar otros cuatro años más EU», escribe el periodista. Incluso afirma que hubo un retraso de dos horas en el discurso ante medios, causado por un debate interno sobre si se debía decir o no la verdad. (Agencias)