Bruselas.- ¿Estrategia de negociación o verdadera asfixia financiera? Grecia pagó ayer al Fondo Monetario Internacional (FMI) un vencimiento de 750 millones de euros, aunque para ello ha tenido que echar mano de sus propias reservas de emergencia en la institución con sede en Washington, según fuentes del Ejecutivo griego, ante las dificultades de liquidez que atraviesa. Durante los últimos días circularon rumores acerca de la posibilidad de que el Gobierno de Alexis Tsipras no honrara ese pago, ante la perspectiva de no poder abonar los sueldos públicos o las pensiones. Grecia no ha dejado de satisfacer ni una sola de sus obligaciones al Banco Central Europeo, a los socios europeos o al FMI. Pero el propio Ejecutivo heleno advierte de que se está quedando sin fondos con rapidez. “Nadie sabe cuánto dinero le queda a Grecia”, apunta una fuente europea, “pero no es mucho”.
Los países miembros del FMI tienen una cuenta para situaciones de emergencia, según fuentes del Banco de Grecia. Se apunta que Atenas ha usado en torno a 100 millones de euros con esa palanca para alcanzar los 750. “Lo negativo es que esa cuenta se queda vacía”, aseguran. Grecia está pendiente de desembolsos de hasta 7.200 millones de euros procedentes del segundo rescate, que solo llegarán si llega a un acuerdo con los acreedores sobre las reformas. Ese pacto no termina de llegar. Hay progresos sobre una subida del IVA y una normativa para combatir los desahucios, pero el Gobierno de Tsipras no quiere recortar pensiones ni acometer una nueva reforma laboral. Y tiene que devolver más de 10.000 millones a sus acreedores hasta final de año, con un cuello de botella en verano de 6.700 millones al BCE. (Agencias)