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Un Infierno Bonito

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ASALTAN EN  CAMPOS TURÍSTICOS

Esto ha sido una historia de nunca acabar, hay valles en los parques nacionales, donde los ejidatarios se han apropiado de ellos, aparte de venderles comida y bebidas a los visitantes, les cobran la entrada que son 30 pesos por persona, que pagan por pasar un domingo disfrutando la naturaleza. Hay algunas familia, y jóvenes, que van acampar y ese es otro costo.

Para entrar a uno de ellos en este caso al Valle de los enamorados, que se encuentra en la carretera al pueblo del Chico; para entrar tienen una gran puerta, donde los ejidatarios, cuentan a los que entran con el fin de que no se les vaya a pasar ninguno sin pagar, hasta niños de 3 años en adelante se les cobra.

Más adelante hay otro valle, con un albergue  grande y muy equipado, eso lo ocupan los policías del Mineral del Chico y de Pachuca con el fin de que todo marche bien, detienen a los taladores, a los carboneros, coches que corren a gran velocidad y están para vigilar y darle protección a los visitantes, tienen la obligación de  vigilar los valles donde hay gente, como el de “Las Ventanas” el valle de “las Milpas” y Diego Mateo que cobran a los excursionistas, por pasar para llegar a donde  van a escalar.

Hace algunos años, en el Valle de las Ventanas, según dice Rafael León, vecino de la Estanzuela, que esa es su propiedad y cobraba a lo desesperado; por campamento era precio especial, a las 10 de la noche les obligaban apagar fogatas, radios, todo tenía que  estar en silencio,  aquel que protestaba era sacado a punta de pistola y se los entregaban a los policías del albergue, que para no traerlos a Pachuca, les pedían su mordida y todo quedaba arreglado.
Otro de su negocio del tal Rafael, era  que a los visitantes no se les permitía juntar leña para su fogata, el se las vendía, lo mismo que el agua que necesitaban.
 Los alpinistas de Pachuca, y de la ciudad de México, se quejaron ante la Asociación de Excursionismo y Exploraciones en el Estado de  Hidalgo y México, que aparte de cobrar la entrada les cobraba el escalamiento a las montañas que rodean el valle, sabiendo que es parque nacional, se quejaron ante el gobierno y entró la Secretaría de Agricultura que clausuró el Valle de las Ventanas.

Durante muchos años se mantuvo así, pero encontró a un abogado de diablo que le dio su buena mochada, y lo abrieron hasta la fecha, que sigue con sus mismas mañas y no hay autoridad que lo pare.
Refiriéndonos al Valle de las milpas, dejan entrar a todo el que llega, con el fin de que les compren algunos alimentos,  los dejan que jueguen futbol hasta que se cansen.
Diego Mateo, es un valle que se encuentra en la desviación para el chico y la Estanzuela ahí todos los sábados y domingos ponen a un señor ya grande que cobre, lo hace de acuerdo como le indica su patrón, antes cobraban por persona, ahora lo hacen por coche, 30 pesos el auto, contando niños de todas las edades.

Así es la jugada de los ejidatarios, que según ellos dicen que le tienen que dar al gobierno la mitad de lo que cobran, por eso dan boletos.
Regresando al Valle de los Enamorados, tiene un gran jaguey, está tupido de árboles y hay lugares donde se antoja descansar, acostarse sobre el pasto echándose un coyotito.
Como tienen entrada de otros lados como del Pueblo de Cerezo, La Estanzuela, suben delincuentes de los mismos poblados que de momento salen por los árboles y asaltan a los visitantes. Los amenazan con palabras altisonantes y van armados.

El domingo 24 del presente mes, unas personas se presentaron en la Procuraduría General de Justicia para denunciar un robo mediante asalto armado. En agravio de un señor, su esposa que son adultos mayores y  dos de sus hijos, el Ministerio Público anotó en la carpeta de investigación única, 12/2617-13092, se los voy a repetir para que no digan las autoridades que los quejosos, la dijeron mal por eso no han hecho nada, 12/2017-13092.

La agente del Ministerio Público adherida a la Seguridad Estatal, Sonia Oropeza Santillán, fue la que recabó la declaración de los agraviados con domicilio en Pachuca.
Explicó el señor I.V.N. Que al entrar al valle, pagaron con el boleto 11238, pero fueron asaltados en el lugar, según ellos creen que fueron ladrones del pueblo de Cerezo.

Los afectados declararon que como a las 6 de la tarde, dos encapuchados entre 19 y 20 años, de complexión delgada, uno con pistola en la mano y el otro con cuchillo y machete, les robaron los 4 celulares, y dos mil quinientos pesos.

A la salida del Valle, les dijeron a los que estaban en la puerta, lo sucedido, porque desde un principio les dijeron ellos que disfrutaran el día, porque ahí había mucha vigilancia, les contestaron que ellos no podían hacer nada.

Además de dar la denuncia a las autoridades, hicieron una denuncia pública para que la gente que vaya a esos lugares, con el fin de pasarse una tarde agradable, mejor ni vayan porque no hay seguridad; hubo gente que dicen que los que cuidan están  de acuerdo con los ladrones.

Esperemos que la  agente del Ministerio Público haya tomado nota en serio, y le den seguimiento porque no es la primera vez que pasa, o haga responsables a los ejidatarios, que cobran por entrar a esos lugares.
Hace varios años unos ocho u nueve, quizá los mismos, ya habían encontrado su minita de oro, y seguían en las mismas andadas, excursionistas, gente que les gusta el campo, de la Ciudad de México, les había pasado algo similar que a los señores, se quejaron con el presidente de la Asociación de Excursionismo, Alpinismo y Exploraciones en el Estado de Hidalgo, y salía la misma cosa, los acompañaban a poner su demanda, al Ministerio Público, y ahí quedaba, porque a pesar de tener agentes ministeriales, que eran unos sanguinarios, le salía mejor andar en la ciudad, que ir al monte a buscar a los asaltantes.

Hubo un amigo del barrio del Arbolito, que le gustaba ir acampar, cómo la policía no hacía nada, decidieron hacer justicia por su propia mano, ya que la policía uniformada y agentes valían para pura madre.
El camino para encontrar a los delincuentes, fue recorrido varias veces, por  cuatro personas maduras, para darles un escarmiento a los asaltantes del monte.
Salían de Pachuca, caminaban por la calle de Humboldt, hasta donde terminaba y se seguían por una carretera de terracería, que llegaba al pueblo de Cerezo.
Unos se seguían derecho y otros daban vuelta, que es el camino que llega a la presa del Jaramillo, los que se iban derecho subían una pendiente, le llamaban “El Tumbaburros” y por abajo entraban al Valle de las Ventanas.

Ahí se juntaban y se iban por el valle de las Ranas, hasta llegar al pueblo de Cerezo. Varias veces lo hicieron buscando huellas de zapato de calle, o algo que les latiera por donde les llegarían los asaltantes.
Los que formaban ese grupo eran desalmados, que les gustaban los madrazos. Ya tenían varios caminos trazados y llegaban a provocar a los ladrones, se metieron a una cantina a tomar pulque y preguntaron al dueño que si no sabia a donde podrían acampar.
Les menciono que estaba la presa de Jaramillo, Valle Cuadrado, pero lo mejor eran las Ventanas o que si querían pasar la noche sin que nadie los molestara les recomendaban a Diego Mateo, donde haya unas rocas llamadas “El león Alado”,
le dieron las gracias pero le dijeron que iban a estar afuera de las ventanas.

En sus mochilas llevaban “Box” que son uno fierros donde se meten en los dedos, para pegar fuerte, lazos, piedras pedazos de palo de encinos, se llevaron botellas de pulque si no les caían los ladrones al menos se iban aventar una borrachera.

Llegaron al lugar,  dos de ellos pusieron una lona arriba y abajo,  esperaron que oscureciera, dos de ellos estaban escondidos en un lugar donde se alcanzaban a ver a los demás.
La naturaleza les ayudo porque había luna llena.

Cerca de las 11 de la noche, cuando estaban acostados tapados con una cobija, los dos vigilantes vieron a cuatro hombres, que los rodeaban , según ellos estaban durmiendo pero tenían un ojo al gato y el otro al garabato.
De momento les llegaron los ladrones, eran tres, uno de ellos, el que llevaba una pistola, se les acercó y le dijo que le dieran su reloj y todo lo de valor, mostrando miedo les dijo que su cartera la tenía dentro de la mochila.
Con gritos y mentadas de madre, les dijeron los otros, dos cabecillas, que abrieran las mochilas, uno de ellos no dejaba de mirarlos, llevaba una pistola y los demás con cuchillos, abrieron las mochilas y sacaron las piedras, que les sonó en la cabeza, llegaron los otros dos, le quitaron la pistola y los cuchillos.

Les dieron una madriza, los ladrones suplicaban que ya los dejaran por favor, que ellos les daban lo que les habían quitado a otros, que estaban en las ventanas, pero estos no dejaban de golpearlos, cuidando que no los fueran a matar, solo era un escarmiento.
 
Al que gritaba le sonaban duro,  le metieron un trapo en el hocico, para que se callara, después que los ladrones quedaron tirados sin moverse, les quitaron los zapatos y los amarraron de las patas y de las manos.
Quitaron la lona y los dejaron en la intemperie y ellos se regresaron por el camino que sale a la Estanzuela.
Llegaron al barrio y cada quien se fue para su casa, esperando que algún periódico diera la nota de los encontrados en el monte.
Los ladrones estuvieron internados en el hospital con las costillas rotas, la nariz fracturada y el otro chimuelo totalmente. Todo quedó en silencio nadie de los que golpearon dijeron, ni contaron a sus cuates lo que habían hecho, sino que les habían dado un escarmiento de no asaltar a alas personas que acampaban en el monte.

Al día siguiente salió la nota, decía:

ASALTARON A UNOS LEÑADORES

Por la noche fueron asaltados tres vecinos del pueblo de Cerezo, por una gavilla, que se ha dedicado a robar a los leñadores, los hermanos José y Juan Monsalvo, están en terapia intensiva, mientras que su compañero de trabajo está sin un solo diente, no puede declarar.
Según dijeron los agentes ministeriales, que fueron atacados en un camino oscuro, sin darles tiempo de defenderse, les quitaron su equipo de trabajo, como son una sierra y dos hachas, ya la policía investiga y les anda pisando los talones, a los ladrones, eso fue a la entrada del valle de las Ventanas.
Se sabe lo que ladrones escaparon sin dejar huella, según dijeron los policías que tienen su cuartel, que toda la noche se la pasan vigiando y no encontraron, ni escucharon nada.

Dejaron de asaltar durante mucho tiempo, hasta que el domingo pasado asaltaron a una familia en el Valle de los Enamorados.