CINE DE AYER
Aunque originalmente no formaba parte de la retrospectiva dedicada a Anthony Quinn con motivo de su centenario, entró de emergencia Con el mundo en sus brazos un buen filme de aventuras de Raoul Walsh filmado en 1952, que no conocíamos.
El director acababa de filmar otra cinta de aventuras marinas, El conquistador de los mares, con el mismo Gregory Peck, en el papel del capitán Horacio Hornblower, mientras que el actor mexicano había sido reconocido con un óscar por su papel de revolucionario en ¡Viva Zapata! de Elia Kazan.
Peck es ahora “El hombre de Boston”, un intrépido capitán que casa focas en Alaska, y que tiene el sueño de comprar ese territorio a los rusos, que matan indiscriminadamente a esos animales.
Quinn, su contraparte, es un marinero portugués, tramposo y bebedor, capaz de apostarle su buque a su rival, en una carrera a Sitka o de intentar robarle a su tripulación.
La bellísima Ann Blyth es el interés amoroso del asunto, como una condesa rusa, de la que se enamora Peck, sin saber que pertenece a la realeza.
Walsh fue uno de los mejores especialistas en filmes de acción recordándose de él filmes con Errol Flynn, como Caballero audaz, Murieron con las botas puestas o Aventuras en Birmania, westerns como Juntos hasta la muerte o filmes policiacos como Su último refugio.
The World in his arms es uno de sus filmes menores, pero eso no impide que sea muy entretenido y que muestre la versatilidad de Quinn, como el rival extranjero.