Hubo un «pacto de sangre» entre Odebrecht, la empresa embarrada hasta el cuello en la corrupción brasileña, y el Partido de los Trabajadores (PT), con participación activa del expresidente Lula da Silva.
La acusación es de Antonio Palocci, el responsable por los mejores momentos de la economía durante los 13 años de Gobierno del PT y uno de los políticos más importantes del partido.
La confesión de Palocci ante el juez que comanda las investigaciones de la gigantesca operación anticorrupción Lavacoches, cayó como bomba entre quienes defienden al expresidente. Según el exministro de Economía de Lula, que también tuvo funciones clave en el primer mandato de Dilma Rousseff, el expresidente aceptó un soborno equivalente a 80 millones de euros para fondos de campaña del PT.