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RETRATOS HABLADOS

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    •    Luchas eternas de poder


Uno de los daños más grandes que históricamente se han cometido en contra de un país, un estado, un municipio, tiene como origen la pugna de grupos políticos en una disputa eterna por el poder. No hay personaje que lo haya ejercido que se pueda decir ajeno a esta dramática realidad, que deriva en tantas complicaciones que no debieran existir, si en términos reales se respetara el contrato social que otorga al gobernante la certeza plena de que pasados los comicios electorales, habrá de contar con el apoyo y solidaridad de quienes participaron en la contienda.
    A todas luces no es así, y las viejas rivalidades tienden a incrementarse, a veces de manera abierta y retadora, otras de manera encubierta, pero con los mismos resultados negativos, que implican generar de manera intencional todos los problemas que se puedan, al que tiene la responsabilidad mayúscula de dirigir una entidad como la nuestra.
    La civilidad política, la etiqueta más simple en el trato, es violentada de manera permanente por grupos y personajes que simplemente no aceptan que con todo y la red de intereses que lograron tejer a lo largo de muchos años, el ciudadano que vota no les confió su destino particular.
    De este modo mantienen de manera permanente una guerra de baja oculta pero de intensidad permanente, siempre con miras a ponerle trampas al que consideran responsable de su desgracia política, sin importar que en este difícil arte de la venganza provoquen complicaciones al pueblo, ese personaje que invocan a todo momento como motivo de sus preocupaciones y desvelos.
    La ambición por el poder enloquece a cualquier persona, no así a quienes se saben dentro de una inmensa mayoría que jamás accederá al mismo, lo que otorga tranquilidad, una serenidad absoluta para tratar “eso de la política”.
    Pero quien alguna vez tuvo la certeza de que estaba destinado a escalar las grandes cumbres en esa materia, y por las razones que usted mande y ordene de pronto vio perdida esa posibilidad, nunca habrá posibilidad alguna de consuelo, y descubrirá ya con el asunto económico solucionado, que efectivamente abundan los que han resuelto la vida propia y de sus descendientes en ese aspecto, pero nada comparado con ser poderoso en lo político.
    Por eso se reúnen para analizar el devenir del mundo que no comprenden porque no son protagonistas, como algún tiempo lo fueron. Y de este modo, primero harán señalamientos razonables, incluso de buen corazón para que las cosas marchen bien en la administración a la que no fueron invitados.
    Pero al poco tiempo el comentario comedido será de condenación y reprobación absoluta, “¡principiantes, ingenuos, incapaces!”, clamarán a los cuatro vientos, para de este modo pasar a la siguiente etapa que es, ya de plano, implementar acciones en contra del que insisten en señalar como responsable del ostracismo político que viven.
    Y así comienza una historia eterna.
    Es precisamente en ese punto de quiebre donde se origina el desgaste de un sistema político como el nuestro y la desconfianza creciente de la ciudadanía, que no puede entender el porqué los que durante años y años se beneficiaron del manantial interminable de los recursos públicos, no tienen la capacidad de reconocer que todo en la vida tiene un comienzo y un fin.
    Pero la condición humana dicta lo contrario.
    Y así se suceden los acontecimientos, en que uno amaga con paralizar el estado con estudiantes y maestros universitarios que considera de su propiedad; otro con sacar a “sus pobres” para desquiciar la entidad; otro más desde la oscuridad que mueve los hilos de su cada vez más menguado poder, y generar conflictos, inventarlos.
    Una historia eterna, en que la ambición, el rencor, nutren el caldo de cultivo de la amargura.

Mil gracias, hasta mañana.

jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta

CITA:
    De este modo mantienen de manera permanente una guerra de baja oculta pero de intensidad permanente, siempre con miras a ponerle trampas al que consideran responsable de su desgracia política, sin importar que en este difícil arte de la venganza provoquen complicaciones al pueblo, ese personaje que invocan a todo momento como motivo de sus preocupaciones y desvelos.