• Dos policías resultaron heridos levemente en el arresto junto al palacio de Buckingham
“Las acciones rápidas y valientes de ambos agentes llevaron a que el sospechoso fuera detenido muy rápidamente”, indicó el oficial de policía Guy Collings. “Ninguna persona de los presentes tuvo ninguna interacción con el individuo en el lugar. Es demasiado pronto en la investigación para especular más allá”, dijo la policía en un comunicado
Un hombre fue detenido la noche del viernes en Londres, después de haber atacado a policías delante del palacio de Buckingham, la residencia de la reina Isabel II. Será procesado por la ley antiterrorista. El detenido, de 26 años, iba armado de “una espada de 1,20 metros” y gritó varias veces “Alá es grande”.
El hombre detuvo su vehículo cerca de un coche de la policía delante del palacio de Buckingham, según la información de un comunicado policial. “Los policías vieron que llevaba un cuchillo muy grande en el coche y procedieron a detenerlo”, agregó el comunicado, que precisó que durante el incidente dos agentes resultaron con heridas leves. El sospechoso fue neutralizado por los agentes “con gas incapacitante”.
El hombre había sido detenido en un principio por cargos de lesiones graves y asalto a la policía, pero después las autoridades informaron que está siendo procesado por la ley antiterrorista. La espada que llevaba en su vehículo se encontraba en el suelo del asiento delantero del pasajero.
El hombre también fue trasladado a un hospital de Londres porque tenía heridas menores, pero ya recibió el alta y fue llevado a los locales centrales de la policía para ser interrogado.
El ataque se produce en un momento en que el Reino Unido y Europa están en alerta máxima, después de que en los últimos dos años se produjeran varios ataques, que fueron reivindicados o atribuidos a grupos yihadistas. Desde marzo, en el Reino Unido han muerto 35 personas en tres ataques, dos en Londres y uno en Mánchester.
Los dos ataques de Londres fueron perpetrados por atacantes que usaron un vehículo para arrollar a los peatones y que después salieron a acuchillar a quienes encontraban a su paso.