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Presentan libro sobre migrante mexicano

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En primera persona, contado con la habilidad que no tuvo para defenderse cuando fue enjuiciado por homicidio, Roberto Rangel, el migrante michoacano que purga una condena de 57 años en Fresno, California, relata su infierno en “Me decían mexicano frijolero”, la investigación periodística realizada por Ana Luisa Calvillo.

 

La obra con la que Calvillo obtuvo el Premio Bellas Artes de Testimonio Carlos Montemayor 2013, cuenta una parte de la vida de este migrante mexicano que lleva 14 en prisión por un crimen que no cometió.

Esa historia y las técnicas utilizadas por la periodista mexicana, fueron analizadas por sus colegas este domingo durante la presentación del libro en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

El periodista y editor Marco Lara Klahr, se centró en las aristas de la investigación periodística realizada por Ana Luisa Calvillo en la obra que cuenta un pedazo en la vida de Roberto Rangel, el migrante que fue sentenciado y condenado a 57 años de prisión por el delito de homicidio en primer grado y confinado en una prisión de Soledad, en Fresno, California, en Estados Unidos.

“El primer tema que me pareció muy importante es la ruta de los migrantes; generalmente nosotros aludimos a infierno, usamos esta palabra y me preocupa que usemos la palabra infierno porque si bien funciona la metáfora, nos aleja del tema esencial que es que las rutas a través de las que transitan las personas migrantes, que no ilegales que no existen en el mundo, circulan en rutas a través de México que están en situación de crisis humanitaria; eso me parece más escalofriante que el infierno”, señaló Lara.

Durante la presentación del libro que ha sido editado por Conaculta, el gobierno de Chihuahua, el Instituto Chihuahuense de Cultura y editorial Ficticia, Marco Lara dijo que el tema de la crisis humanitaria es escalofriante por cómo se han normalizado los canales de tráficos y cómo por esos canales hoy, en la globalidad, los canales de tráfico son bidireccionales, llevan seres humanos, regresan dólares, llevan drogas, regresan armas y eso exigen toda una cadena de vinculación con actores institucionales.

“Generalmente en México parece cuando hablamos de crimen organizado parece que estamos hablando de los malos, pero el asunto es más grave, cuando hablamos de crimen organizado hablamos de actores privados asociados con actores públicos”, afirmó Marco Lara.

Por su parte, César Sotelo Gutiérrez aseguró que Ana Luisa Calvillo tomó el testimonio de Ranel y casi la convierte en una novela. “No porque lo narrado pueda leerse como mera ficción, sino porque los sucesos va haciendo crecer la tensión”.

En la conversación, en la que también estuvieron presentes Guillermo Vega Zaragoza, el editor Marcial Fernández y Ana Luisa Calvillo, César Sotelo dijo que se trata de un texto de muchas lecturas y un libro valiente por el relato de Rangel y la investigación de Ana Luisa Calvillo.

“Me decían mexicano frijolero” es resultado de la comunicación que mantuvo durante varios años Ana Luisa Calvillo con Roberto Rangel, a raíz de que una organización religiosa en Estados Unidos recibió cartas de Rangel pidiendo el apoyo de un periodista para contar su historia. La historia la hizo suya Ana Luisa Calvillo.

 

A Roberto Rangel se le acusa de haber participado en un tiroteo donde fue asesinado un hombre; es decir, se le acusa de homicidio en primer grado, delito por el que fue inculpado en junio de 2001. Ante la corte, Rangel no tuvo la capacidad de defenderse: era un mexicano indocumentado, pobre, sin conocimiento del idioma inglés y analfabeta.

Durante sus días en la cárcel Roberto Rangel, aprendió a leer y a escribir. Se ha dedicado a pedir ayuda a través de cartas, de tal manera que su caso llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, donde está a la espera una resolución.