Sobre una de las páginas de Autorretrato de una familia con perro, la novela que le mereció el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2014, el novelista y ensayista mexicano Álvaro Uribe y su esposa, Tedi López Mills, postraron su firma con dedicatoria para uno de los lectores que se les acercó; luego, con el Premio en el brazo y una copa de vino en la mano, el escritor mexicano platicó con los asistentes a la entrega del galardón que se realizó ante una sala llena de colegas, amigos y lectores, la noche del jueves en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Durante la entrega del Premio, el autor agradeció tanto al jurado como a los asistentes. Dijo con humor: “Como la estatua de Xavier Villaurrutia, en su famoso nocturno, ‘me muero de miedo’”. Recalcó que él, en gran medida, es lo que lee, ve y escucha, por lo que considera que todo eso y todo lo que forma parte de su vida es materia de sus libros: “Soy un autobiógrafo serial. Todos mis personajes son yo”.
Ante la pregunta de cuál fue el mayor reto al gestar la obra premiada, el autor refirió que Canuto, el perro, debido a que se expresa en prosa. “Me gustaría pensar que el perro hace un poema en prosa, me salió prácticamente de una sentada. Yo sabía que el perro tenía que hablar. Casi no hago planes, pero dentro de las pocas cosas que anoté al principio fue el perro, por eso lo dejé al final. No sé, de repente me exalté y por poco ladro”, dijo con un gesto sonriente.
En contraste, la también poeta y ganadora en 2009 de ese galardón, Tedi López Mills, consideró que la parte más difícil del texto fue el personaje principal, Malú, quien es narrada por los demás personajes, aunque ella no habla a lo largo del texto. “Malú fue la parte más difícil, porque todo esto ocurrió en una especie de irrealidad y realidad. Malú sí existió, la muerte de Malú estuvo siempre por ahí. Canuto, que se llama en realidad Canito, sí existió. Estos fantasmas estaban en la casa y de algún modo la siguen habitando, son recuerdos, son falsos recuerdos, son ya la historia de este libro y en ese sentido ya no me pertenecen ni le pertenecen a Álvaro”.
Para ambos escritores compartir ahora el galardón “es compartir otra cosa, en realidad compartimos todo, hasta el gato, hasta la historia del libro, todas las historias y ahora este premio. Es una experiencia entre alucinante, increíble y maravillosa”.
El jurado, presente en la ceremonia, estuvo integrado por Pura López Colomé, Mario Bellatin y José de la Colina; también asistieron el presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional, Felipe Garrido, y la directora del INBA, María Cristina García Cepeda.
El jurado otorgó por unanimidad el Premio a Álvaro Uribe y destacó las cualidades estéticas, los detalles de la narrativa, la construcción del contexto, así como la psicología de los personajes que forman el universo aparte creado por el autor: “Es el suyo un homenaje a la palabra, al significado plural que en ella duerme y sólo despierta en el estilo, más allá del despliegue de la realidad/ irrealidad”, afirmaron.