MONUMENTO PREHISPÁNICO
A punto estuvo de ser destruida durante los trabajos de construcción de la estación del Metro (entre 1967 y 1968)
El arqueólogo Raúl Arana todavía recuerda con pavor el momento en que la mano de chango de un tractor que removía la tierra durante la construcción de la estación Pino Suárez de la Línea 2 del Metro (entre 1967 y 1968) comenzó a llevarse entre los escombros fragmentos de muros prehispánicos. La maquinaria iba destruyendo todo lo que hallaba a su paso.
“La máquina dio el trancazo y cuando jaló empezaron a caer clavos arquitectónicos, algunos con símbolos; vimos que estaban destruyendo un monumento. Inmediatamente logramos que se parara la excavación…”, recuerda en entrevista. Lo que se asomaba entre esos escombros eran los vestigios de un centro ceremonial dedicado al dios Ehécatl que, en tiempos prehispánicos, funcionaba como entrada a la ciudad de Tenochtitlán y cuyo único vestigio que sobrevive hasta ahora es el adoratorio de pequeñas dimensiones que se ubica en los andenes que conectan a la Línea 1 y la 2 del metro.
50 años después, el arqueólogo encabeza los trabajos de mantenimiento que se realizan en esa pirámide, como parte de los trabajos de rehabilitación que el gobierno de la Ciudad de México realiza en la estación y en la plaza Pino Suárez. Aunque el mantenimiento a esta estructura prehispánica debería ser constante, la última vez que se intervino fue hace cinco años, por lo que, según el arqueólogo, ya necesitaba ser atendida.
Los trabajos, que comenzarán esta semana, consistirán en limpiar su superficie para retirar la vegetación, la grasa y el polvo que ha acumulado por su exposición al medio ambiente. “Está negra, tiene mucha grasa. Nomás pasamos el dedo y se nos viene toda la grasa”, describe el investigador de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, quien precisa que no se trata de retirar ninguna pátina, sino de remover las impurezas que ha adquirido con el paso del tiempo.
El proceso durará una semana y también incluye resanar algunas grietas y faltantes. Finalmente, explica, aplicarán cal natural sobre la superficie para impermeabilizar. “Usamos cal y baba de nopal como aglutinante, que es una técnica prehispánica que utilizaron los mismos indígenas para hacer que la cal se fijara a las paredes de los edificios”, comenta.