No pertenecía al círculo cercano de Terminator Trump
La renuncia llega en plena especulación sobre una remodelación del equipo del presidente ante la investigación sobre Rusia
Trump también prepara la creación de un equipo legal que le ayude a navegar la investigación del FBI y de un fiscal especial, que buscan determinar si hubo coordinación entre el entorno del republicano y el ciberataque de Rusia contra el Partido Demócrata durante la campaña electoral y que buscaba ayudar a Trump a ganar las presidenciales de noviembre.
El director de comunicación de la Casa Blanca, Mike Dubke, dejará su puesto en los próximos días. La renuncia llega en plena especulación sobre la reestructuración que prepara Trump de su equipo para tratar de aislar su corta presidencia del desgaste por la investigación de los lazos de su entorno con Rusia.
Dubke, de 47 años, entró en la Casa Blanca en febrero contratado por el jefe de prensa y portavoz, Sean Spicer. No participó en la campaña electoral de Trump, lo que convirtió desde el principio en un outsider que no contaba con la confianza plena del republicano. Trump prima la fidelidad de los suyos y ese puede haber sido uno de los lastres de Dubke. El exempresario en publicidad dimite por “un número de razones”, entre ellas razones personales, según explicó ayer a CNN.
Según medios estadounidenses, Dubke presentó su renuncia el 18 de mayo, pero se decidió no anunciarlo hasta que Trump culminara su primera gira internacional. La dimisión se hará efectiva en los próximos días y es posible que venga acompañada de otros cambios. El portavoz Spicer también está en la cuerda floja y se especula con que pueda perder presencia pública.
Acechado por la trama rusa, Trump está sopesando hacer cambios en su equipo de comunicación. Estudia crear un grupo de comunicación de crisis que se centre solo en la gestión de las novedades de la investigación sobre los vínculos de su entorno con Moscú. Los portavoces actuales aparecerían menos ante los medios de comunicación, y el presidente aumentaría sus actos públicos para cortejar a su base fiel de votantes y tratar de centrar el debate en su agenda política.