Parte de las actividades tradicionales al vivir la Semana Santa, son los viacrucis que son representados en diversos rincones de la entidad; en el caso de la capital del estado, los más representativos son los realizados en los barrios de Cubitos, Las Lajas, La Estrella y la de los pequeños en la 11 de Julio.
Una de las más tradicionales es la del barrio El Arbolito, mejor conocido como el Viacrucis Minero, pues en su inicio los personajes eran representados por los propios mineros; y este año se representó la edición número 48.
El Viacrucis viviente dio inicio a las 11:30 de la mañana con la escena de Poncio Pilato y Herodes; desde la calle donde se ubica la escuela Justo Sierra se podría observar el contingente, mismos que habían formado un círculo, protegiendo la representación. En el balcón estaba Poncio Pilato y en la contra esquina aguardaba Herodes, quien enunció “No eres profeta, ni haces milagros, ni eres rey, yo te convertiré en un rey de burlas”; de regreso con Pilato manifiesta “Soy inocente de la vida de este justo y por lo tanto me lavo las manos. Perdóname JESÚS por este acto, no pude salvarte”, lo manda azotar y le colocan la corona de espinas.
En punto del medio día, inicia la procesión, ya con la cruz a cuestas; por la calle de Galeana del barrio El Arbolito, los espectadores comienzan la procesión, protegiéndose de los rayos del sol con sombrillas, gorras, gafas, algunas personas seguían a la multitud en sillas de ruedas llevadas por sus familiares, en tanto algunos niños preguntaban, ¿hasta dónde vamos?
Las espaldas de Barrabás, ladrón salvado, así como de Dimas y Gestas presentaban enrojecimiento por estar expuestos al sol y por los golpes recibidos por los soldados. Y el señor Enrique Pichardo, fundador del viacrucis, estaba cuidadoso de los detalles y sus personajes.
En este momento, desde el carro de sonido, aconsejaban a los creyentes a perdonar y reconciliarse con la pareja, con la familia, con los vecinos; mientras que en las calles se reforzaba la solidaridad de algunas personas que regalaban bolsas con agua para calmar la sed.
12:39 Jesús se encuentra a su santísima madre acompañada del apóstol Juan y Santa Martha; el llanto emergido de María, contagia a mujeres presentes, quienes vivieron en la escena el dolor de una madre por sus hijos.
12:43, Jesús es ayudado por el Cirineo, y cinco minutos más tarde, Verónica enjuga el rostro de Jesús, “no sé si eres culpable o inocente solo sé que eres bueno”, anunciando el milagro de su rostro grabado en la toalla.
12:57 ocurre la segunda caída de Jesús; y el recordatorio a los presentes de caminar día a día con fe, a pesar de las caídas.
A estas alturas, el calor y la pendiente de las calles, hace estragos en el carro del sonido, que comienza a desprender olor a “clutch quemado”.
13:03 Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén, “no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”
13:13 Jesús cae con la cruz por tercera vez; instante aprovechado para reproducir una pista con un poema en el que se entendía, “Jesús levántate y anda, aunque el cansancio se desplome en tus entrañas… Enséñales a los hombres a resurgir cuando caigan…si quedas caído dejas caída nuestra esperanza…”
13:24 Jesús llega al monte del calvario, 20 minutos después es despojado de sus vestimentas por los soldados.
14:00 Es crucificado y los soldados se juegan sus vestimentas, y Jesús ya en la Cruz pide a su padre, “Señor Perdónalos porque no saben lo que hacen”
María acompañada del apóstol predilecto de Jesús, Juan, y Santa Martha lo ven por última vez en la cruz; enseguida se acerca María Magdalena para verlo por última vez.
Gestas habla con Jesús, “Si en verdad eres hijo de dios sálvate y sálvanos a nosotros”; responde Dimas, “acuérdate de mí cuando estés en tu reino”, y Jesús responde, “hoy estarás conmigo en el paraíso”….después de un silencio enuncia “Padre mío, ¿Por qué me has abandonado? En tus manos encomiendo mi espíritu”…. Emite su último aliento.
2:10 Los soldados lo bajan y lo ponen en los brazos de su madre
El Viacrucis Viviente del barrio El Arbolito concluye solicitando a los presentes rezar la oración que enseñó Jesús, Padre nuestro que estás en el cielo…
Finalmente agradecieron por un año más de personificar la Pasión y Muerte de Jesús, “un evento importante en los católicos, que nos invita a hacer una reflexión en la vida de Cristo”, extendiendo esa invitación para participar en la procesión del silencio, aconsejando portar vestimenta negra y una veladora.
Una vez concluida la representación, los vecinos emprendieron el camino con destino al centro de la capital, presenciando con asombro la escena en la que Judas decide colgarse de la rama de un árbol.
Vicente Hernández Garnica, cuatro años representando a Jesús; escenificación dedicada a los enfermos
Por cuatro años seguidos ha interpretado el papel de Jesús, a invitación de Enrique Pichardo, fundador del Viacrucis del barrio El Arbolito, por contar con características fundamentales como ser una persona seria, tranquila y respetuosa, “ yo no he tenido problemas con nadie, he vivido mi vida de forma tranquila, he sido más reservado en mi vida personal”.
Originario del barrio y con raíces mineras, “mi abuelo que en paz descanse fue minero, mi padre fue minero, yo igual tengo raíces mineras, por tres años fui minero, somos gente de trabajo y humilde”.
“Me dedico al transporte público, padre de tres hijos, uno que Dios me recogió, soy feliz en mi matrimonio con mi esposa, tengo el apoyo de mis hermanos, cuñados, madre, mis suegros me apoyan mucho, el apoyo moral es importante”
Vicente Hernández, ha participado durante 21 años en el viacrucis, interpretando papeles como soldado romano, verdugo de Jesús y de los ladrones, representando los papeles de Anás y Caifás, Poncio Pilato y de ladrón.
Su preparación, ha sido principalmente espiritual, “el saber por qué lo estás haciendo, no es el protagonismo, saber por qué estamos aquí, también llevo una dieta balanceada, y recorro de 18 a 21 kilómetros diarios, me gusta el deporte”.
El primer año su preparación consistió correr ocho kilómetros diarios, posteriormente utilizó un vehículo usado para recolectar fierro viejo, les pedí el carrito y comencé a jalarlo, empecé a hacer dos vueltas hasta que hice 10 vueltas, me sentí capaz, pero es algo difícil, pero vale la pena el sacrificio, no es nada comparado con lo que Jesús hizo por nosotros, es algo similar pero vale la pena”.
“Es el cuarto año que lo hago, no he parado de ejercitarme ni de prepararme espiritualmente, con el simple hecho de que me ha gustado nutrir mi alma, estar en paz, me siento satisfecho”.
Hernández Garnica, detalló que esta representación la dedicó a los enfermos, “mi madre tiene diabetes, mi hermano también, con esa enfermedad de repente están bien y de repente están mal, cuando los veo digo qué puedo hacer por ti señor para que mi madre esté bien, y este es el sacrificio”.
Manifestó que el representar la pasión de Cristo, también le produce tristeza, “a nadie le gustaría que nos recordarán esto, deberíamos recordarlo de otra manera, pero de una u otra forma es interesante porque las generaciones que vienen se van dando cuenta de lo que fue Jesús, por qué lo hizo, es importante para combatir drogadicción y vicios, es atraerlos”.
Destacó que después de su escenificación, su vida ejemplar continúa, y es satisfactoria, “Es portarte bien, llevar una vida moderada porque los niños te ven en un sacrifico, me ha tocado que en la calle dicen, ahí va el que hizo el papel de Jesús, me da satisfacción porque he ido con mis hijos y lo escuchan y es una forma de transmitir respeto”
Finalmente, puntualizó, que la semana santa, y en especial el Viacrucis, es un momento ideal para reflexionar, pero sobre todo para perdonar.