Tulancingo
- Alrededor de once familias tuvieron pérdidas materiales de manera parcial o total
- Las autoridades no han apoyado a los damnificados “por falta de maquinaria”
- Sólo acudieron a colocar cinta amarilla en las zonas siniestradas
Unas 34 personas de la comunidad La Peñuela, en el municipio de Acatlán, padecen las consecuencias del paso de un tornado, como ellos lo aseguran, la tarde del pasado martes; sin que hasta el momento, hayan recibido apoyo por parte de las autoridades para recuperar un poco de lo perdido.
Habitantes de dicha comunidad aseguran haber sentido temor, incluso de perder la vida, ante el paso del fenómeno natural nunca antes visto por la región; el cual se llevó viviendas, autos y árboles, dejando pérdidas totales en algunos casos.
A dos días del paso de este fenómeno natural, los habitantes afectados de La Peñuela aseguran sentirse desprotegidos por sus autoridades municipales, a quienes el pasado miércoles fueron a informarles de la situación, pero argumentaron “falta de maquinaria” para intervenir en este tipo de desastres naturales.
Jesús Anselmo Amador García, uno de los habitantes y afectados, lamentó que las autoridades, a pesar de tener conocimiento del siniestro desde el primer día de consecuencias, sólo se han presentado para cercar con cinta preventiva amarrilla en la zona donde se cayeron techos, árboles, casas, láminas y objetos, dañando a su vez, varios automóviles.
De tal forma, los propios vecinos son quienes se han organizado para retirar, en la medida de sus posibilidades y recursos, los escombros causados por el tornado; mientras esperan aún la ayuda de las autoridades para iniciar con las labores de reconstrucción.
Las afectaciones más severas en la zona radican en casi medio centenar de árboles caídos, algunos incluso arrancados desde la raíz, además de tres construcciones de concreto, de las cuales, por lo menos una de ellas presenta graves daños estructurales, debido a la caída completa de un techo.
Un árbol de por lo menos 30 metros de altura cayó encima de una casa y algunos automóviles.
Casi la mitad de esas 34 personas afectadas, tienen que dormir en casas de familiares ya que las suyas no están en condiciones de ser habitadas, debido a los daños que causó el tornado.
Sin embargo, las autoridades locales calificaron al fenómeno como una ráfaga de fuertes vientos, no como un tornado, debido a que no presentó las características del mismo; así lo aseguró el director de Protección Civil de Acatlán, Fernando Aguilar Nazar, quien incluso culpó a las malas construcciones de viviendas y corrales para animales, el hecho de haberse venido abajo.
Por lo tanto, mientras las autoridades se deciden a actuar, familias ponen en riesgo su integridad, al hacer la remoción de los escombros por su propia cuenta.