Home Un Infierno Bonito IMPIDEN SAQUEN DE SU CASA A DOS VIEJITOS

IMPIDEN SAQUEN DE SU CASA A DOS VIEJITOS

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La colonia contra los uniformados; eran muchos los vecinos y mejor hicieron la graciosa huida. El matrimonio del barrio de San Ángel,  de la comunidad de Santa María Asunción, municipio de Tulancingo, fue protegido por sus vecinos, a los viejitos les dicen de cariño las canicas, porque ya están cerca del hoyo, sin embargo la mañana de ayer llegaron los gendarmes a culatazos, macanazos y dándoles de patadas los quisieron echar fuera de su casa.

Según se sabe por una bronca familiar, Ángela Rosas y Herminio Santos, de 85y 89 años, pasaron el susto de su vida, temblaban como chihuahueños, diciendo que sufrieron una pesadilla en el fondo del infierno, que vieron al diablo encuerado, cuando llegaron más de 20 policías armados.

Ellos se escondieron debajo de la mesa, habían atrancado la puerta y le pedían a Santa Cachucha que les echara la mano, porque estaban necios los gendarmes a sacarlos vivos o muertos. Les sudó la rabadilla cuando rompieron las chapas de la vivienda para introducirse, quebraron los vidrios y los descubrieron donde estaban, a la viejita la jalaron de una pata, al señor lo jalaron de las greñas, arrancándole los pocos pelos que tiene.

De momento se escuchó un desmadre de gente que les mentaban la madre a los policías y les habían dado en la madre, mujeres hombres, jóvenes y niños, no dejaban que sacaran a los viejitos, uno de los comandantes dijo que iban a pedir ayuda a Pachuca para que les mandaran a los de la municipal, para que los desmadraran.

Un vecino les pidió la orden de despojo, les dijeron que ellos no tenían porqué enseñarla, pidieron ayuda a todos los uniformados que llegaron sin preguntar, golpeando a lo bestia a los vecinos, no importando que fueran chicos o grandes, dijeron que chipote con sangre.

Los Tecolotes cortaron cartucho y le apuntaban a la gente, que si no se quitaban se los quebraban. Los uniformados golpearon parejo, hubo gritos, los gendarmes entraron a la casa, agarraron a la viejita Ángela, que les pidió a los gendarmes que no la sacaran de su casa, que durante 65 años había sido muy feliz con su vetarro.

Don Herminio fue protegido por uno de los vecinos que lo agarró a tiempo antes de que diera el changazo, porque se le subió el azúcar. Llegaron más vecinos e hicieron guardia en las puertas para no dejar entrar a los cuicos y sacaran a los abuelitos.

Habían pasado más de tres horas y ni los vecinos ni policías se movían de su lugar, hasta que habló el delegado del pueblo

“No vamos a dejar que saquen de su casa a los ancianitos, tienen más de 60 años viviendo en esa casa, queremos que se haga justicia; a los que vamos a sacar a punta de madrazos es a María Ángela Castro y a su hijo Joel Rojas, quienes son los que están robado a los viejitos”.

Los policías no entraron a la casa, aunque amenazaron con entrar en otra ocasión; por ahí se cuenta que es un lío familiar, han mandado abogados que en lugar de ayudar han complicado las cosas, pero los vecinos dicen que los que están pagado el pato son los ruquitos, los villanos son sus familiares. Pero ellos estarán como vecinos vigilantes, que no sacarán a ninguno de los dos.

SE LA SONARON

La trabajadora Elsa Hernández, de 22 años de edad, recibió un estate quieto de la hija del dueño de un negocio de telas en el municipio de Tulancingo, Hidalgo; dijo al Ministerio Público que tiene 5 años de trabajar despachando telas, pero se dio cuenta que le cae gorda a la hija del dueño.

Comentó que ella trabaja en el departamento de cortinas, pasó por ahí Josefina y le dijo que se pusiera a trabajar, que nada más estaba perdiendo el tiempo. Elsa no la peló, pues solamente obedece al encargado del personal que se llama Guillermo. Al no hacerle caso a Josefina, ésta se enchiló y le dijo de cosas, la insultó gritándole que era una gata y que no la podía dejar con la palabra en la boca, que ella podía hacer lo que quisiera con las trabajadoras, también le dijo que no tenía nada en el cerebro que era una idiota.

Como Elsa no le hacía caso, la agarró a madrazos, le dio jalones de greñas, le apachurró el gañote y de pilón le rasguñó un brazo.  

La sacó de las greñas, empujó a la puerta  y le dio una patada en la cola, que cayó rodando por la calle y le gritó que estaba despedida. Elsa se quedó sobándose sentada muy triste y arrepentida por no hacerle caravanas a la hija de su patrón, fue a la Junta de Conciliación y Arbitraje a poner su demanda de que la despidieron injustamente y todavía le habían dado en la madre.

Los licenciados que protegen al trabajador, le dijeron que fuera al Ministerio Público a poner su demanda y allá ellos arreglaban sus problemas. Pero no contaban con la astucia de la jefa de Elsa, que le dijo que lo de las lesiones es otro boleto, que los de la Junta de conciliación tienen la obligación de arreglar lo del trabajo.

 

SU GATA LO ROBÓ

Robaron en Arboledas de Santa Elena a José, estudiante muy deportista que todas las mañanas se va a entrenar y cuando regresó ya lo habían madreado, le robaron seis monedas de conmemoración del mundial 86, cuatro de plata, dos de oro y un reloj de pulso, que estima en 10 mil pesos, que cuando entró a su casa solo estaba la sirvienta en su cuarto haciendo la limpieza y al verlo se salió.

Le preguntó al vigilante de la privada que quién más había entrado a su casa y le dijo que sólo la gatigrafa, que su viejo estaba afuera esperándola, cuando salió se fueron juntos muy abrazados. José pide al Ministerio Público que haga una investigación, que la sirvienta es de confianza pero a lo mejor se le calentó la mano.

Fue a poner su demanda en el Ministerio Público y buscaron a la sirvienta, que dijo que ella no tomó nada, se la llevaron y con el miedo de que le iban a sacar la sopa a madrazos dijo que su novio Javier, fue quien le dijo que sacara las medallas y una lana, pero le jugó chueco porque le dijo que iba a comprar unos cigarros y ya no regresó.

Comentó al agente social que se llama María Luisa y trabaja de sirvienta desde hace más de 10 años, vive en la calle de Miguel Alemán, en la colonia Minerva, todos los días se va temprano a su trabajo pero conoció a su chancludo novio quien la esperaba que saliera y le contaba todo lo que había en la casa, la convenció de que se casaran pero no tenía dinero, que sacara algo de donde trabajaba, ella le dijo que sí, pasaron la noche juntos y al día siguiente esperaron a que su patrón saliera, fue cuando lo robó.

 

LE DIERON ALCOHOL ADULTERADO

Andaba armado con un machete y a todo el que pasaba lo atacaba, algunos corrían para salvarse, otros les rasuraba las nalgas, pero finalmente fue detenido cuando quiso atacar a un uniformado, recibió un macanazo en la cholla, que lo dejó menso, le quitó el machete y entre todos lo cargaron y lo aventaron a la camioneta patrulla.

Un borracho que enloqueció quería matar a todos los que pasaban por donde estaba recargado, junto a la zona industrial de Tizayuca, de chiripada pasó por ahí una patrulla de la policía municipal y se bajaron a ver qué Pez, pero se volvieron a subir cuando los correteó a machetazos, llegó otra patrulla por la retaguardia y le echaron montón dejándolo quieto.

Dijo que se llama Efraín Mendoza, de 33 años de edad, con domicilio en la cerrada de la Cruz, sin número, en la colonia Las Granjas, comunidad de Huitzila, en Tizayuca; además de su borrachera estaba drogado y dijo que no se acuerda de nada, que a lo mejor le metieron gato por liebre y le vendieron caña en lugar de un brandy. Pero eso no fue todo, porque cuando ya todo estaba bajo control, de sus calzones sacó otra arma, se les aventó a los uniformados, ellos sacaron sus escopetas para cubrirse y parecía que estaban en el baile de los machetes.

Se lo quitaron y le dieron en toda la madre, que cuando se levantó quiso huir pero le pasó lo que al zancudo, una pata se le dobló y la otra se le hizo nudo. Lo agarraron del brazo y lo convencieron de que se subiera a la patrulla y no estuviera de desmadroso, porque se lo iban amolar, en un descuido se les escapó y se echó a correr, lo alcanzaron y como castigo le pegaron con sus rifles en las patas, lo esposaron, le bajaron los calzones para ver si no traía otra arma y se lo llevaron ante el Ministerio Público.