Gracias a la Quinta Temporada de Clásicos de la Cineteca Nacional pudimos conocer buena parte de la obra del cineasta francés Louis Delluc (1890 -1924), crítico y fundador del Primer Cine Club de Francia, muerto prematuramente cuando se encontraba en el pináculo de su carrera.
Curiosamente Delluc se había manifestado en contra del cine al decir “que lo admiraba, en espera de que un día le gustara, pues lo he aborrecido”.
Pero terminaría por adorarlo pues tras fundar una sección de crítica de cine, y escribir varios guiones, se lanza al ruedo dirigiendo El camino de Ernoa, Fiebre, La mujer de ninguna parte e Inundación, todas incluidas en el ciclo.
Todas ellas tienen algo en común, la participación de la bella y misteriosa actriz Eve Francis, su esposa. Su verdadero nombre era Eve Louise Francois y nació en Saint Josse ten Node, Bruselas el 24 de julio de 1886, fallecería el 6 de diciembre de 1980, en Neully sur Seine.
En Le chemin d’Ernoa interpreta a Majesty, la fiel vecina de la que el héroe de la cinta Etchegor (Albert Durec) termina enamorado.
En Fievre es Sara Topinelli, una enigmática mujer que provoca un trágica reyerta en una cantina de puerto.
Pero sin duda su mejor papel fue el de La femme de nulle parte, en la que interpreta a una desconocida que impide la fuga de una mujer casada que estaba dispuesta a abandonar a su esposo y a su hijita por un joven amante.
En L’inondation es Germaine, la hija de un viejo campesino que se sacrifica por el amor de su hija.
Tras la muerte de Delluc, se retiró por varios años, hasta que Germaine Dulac la convence de regresar en Antoinette Sabrier, manteniéndose activa hasta poco antes de su muerte, en filmes como Carne de orquídea de Patrice Chereau.