Luego de enfrentarse a la nueva realidad que Donald Trump ha impuesto en el mundo, la posibilidad de que se efectuara una reunión con el presidente Enrique Peña Nieto el próximo 31 de enero abría la posibilidad de limar asperezas y propiciar un acercamiento entre ambos países, luego de la postura que había asumido el nuevo presidente estadounidense frente a México. Sin embargo, después de la firma de la orden ejecutiva para terminar de construir el muro iniciado en los años noventa, el miércoles, en realidad había que esperar cualquier cosa del impredecible Trump.
Pese a la visita del Canciller mexicano, Luis Videgaray, y del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, a Washington para discutir con el equipo del presidente Donald Trump sobre los temas bilaterales existentes entre ambos países y preparar la reunión entre ambos mandatarios, prevista para el 31 de enero, el presidente Trump decidió marcar su posición frente al posicionamiento del presidente Enrique Peña Nieto respecto al muro fronterizo.
La mañana de ayer jueves, el presidente de los Estados Unidos escribió a través de su cuenta de Twitter: “@realDonaldTrump of jobs and companies lost. If Mexico is unwilling to pay for the badly needed wall, then it would be better to cancel the upcoming meeting” (…Si México no está dispuesto a pagar el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la reunión prevista), lo que puso fin al sueño americano del gobierno mexicano de mejorar las relaciones con el nuevo gobierno de los Estados Unidos, provocando que el presidente Enrique Peña Nieto cancelara la reunión.
De este modo, Donald Trump ha puesto en marcha el enfrentamiento directo con México y su gobierno, sin que quede algo por rescatar. Sus amenazas de la construcción del muro fronterizo, el cual pagará México de alguna manera como lo ha dicho el presidente estadounidense, así como la expulsión de millones de mexicanos indocumentados y el fin del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que ha permitido a México atraer a su territorio casi todas las armadoras de autos del planeta, son desde ahora una realidad y será cuestión de tiempo para ver sus efectos sobre la economía y la sociedad.
Ahora el presidente Donald Trump tiene al presidente Enrique Peña Nieto contra la pared. Si antes había la posibilidad de establecer un equilibrio entre ambos gobiernos e intereses, de renegociar el TLCAN, ahora todo parece indicar que Trump ha declarado la guerra a México y sería mejor que el gobierno se preparara para ella.
Nunca hubo mejor momento para despertar del sueño americano a México y volverlo a su realidad latinoamericana donde pertenece y cada día se alejaba cada veza más, aceptando todo cuanto el gobierno de los Estados Unidos le planteaba incluso el “Caballo de Troya” que opera en el seno del gobierno federal con la “Iniciativa Mérida”, que mediante donaciones ha puesto en manos de la DEA, de la CIA y de la Agencia Nacional de Seguridad (SNA), el funcionamiento diario del gobierno, a través de equipos y cámaras que operan en oficinas de la PGR y de la SEGOB, de helicópteros y aviones donados. Sin mencionar, los agentes de la CIA que encubiertos como contratistas se pasean dentro de las secretarías del gobierno federal. Por lo que este el momento de poner fin a esa cooperación y desmontar las salas instaladas en las instituciones del gobierno.
Es una enorme responsabilidad la que asumirá el nuevo Embajador de México ante los Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez Fuentes, y sin duda lo hará bien, como lo hizo en la reconstrucción de las relaciones con Cuba, cuando fue Secretario para América Latina y el Caribe de la Cancillería en el gobierno del presidente Felipe Calderón. Pero será más importante y de mayor responsabilidad, que el gobierno de nuestro país entienda que sus fortalezas siempre estuvieron en América Latina, que la independencia de su política exterior en el pasado le dio prestigio y respeto, y que ha llegado el momento de construir un sólido bloque latinoamericano para enfrentar las amenazas que se desprendan del gobierno de Donald Trump, durante los próximos ocho años.