SE METIÓ EN SENTIDO CONTRARIO
Un camión materialista en una curva cerrada, a la altura de la casita, en la carretera a Atotonilco el Grande se metió en sentido contrario y le puso un madrazo a una camioneta Chrysler Voyager, color blanco, con placas de circulación WWW-615 del Estado de México, donde viajaban una mujer de la tercera edad, junto con su hijo, su nuera y dos nietos menores de edad.
El camión rabón marca Kenworth color azul, placas 997-EP le dio un fuerte madrazo a la camioneta que por un pelito de rana la pone con las llantas hacia arriba. El chofer Roberto Torres Mayer, de 53 años de edad, vio que el camión venía en sentido contrario, que se le pararon los pelos “me quise salir de la carretera pero me agarró la mano el chango y no pude, y sentí que me dio un llegue en la parte de atrás que me mando hacia un cerro”.
Cuando reaccionó sus familiares lloraban de dolor. Él les ayudó a pesar de que se sentía herido. Poco después llegaron la ambulancias y los socorristas les dieron los primeros auxilios antes de trasladarnos al Hospital General en Pachuca. Les dieron atención médica a Guillermina Meyer Luna, de 69 años de edad, así como al chofer Roberto Torres Meyer, quienes sufrieron heridas de gravedad.
Azulema Cortés que sufrió fractura en la mano, que se le acabó la fuerza en la mano izquierda, y al que no le pasó nada fue al niño Santiago Torres Cortés, de 18 meses. Le tocó bailar con la más fea a la niña Wendy Vanesa Torres Cortés, de 9 años de edad, que sufrió un traumatismo craneoencefálico.
Los integrantes de la familia venían del municipio de Tecáma, Estado de México, y el accidente fue el martes pasado, a la una de la tarde, se dirigían rumbo al municipio de Tepehuacán de Guerrero, a una boda.
El chofer del camión antes de que le dieran en su madre, huyó con rumbo desconocido, pero ya lo andan buscando. Dicen que anda herido y cuando lo encuentren en lugar de darle los primeros auxilio les van a dar en la madre por baboso.
POLICÍAS LES CAYERON HACIENDO PIPI
Antonio Díaz Ángeles y Darío Pérez Campos salieron de la cantina “Las tres guerras” abrazados como siameses. Se les ocurrió hacer pipi a un lado del mercado de Barreteros.
De momento sintieron toletazos en el lomo, que terminaron de orinarse en los pantalones. Los pusieron de manos arriba, recargados en un coche, los abrieron de las patas, los esculcaron en las bolsas, siendo que uno de ellos dice que le sacaron su cartera.
De las greñas, los metieron a la patrulla de la Seguridad Pública, les dieron sus cachetadas, por miones. Como les iban dando de golpes, trataron de bajarse de la patrulla.
Los policías se encargaron de darles su madriza y les pusieron las esposas con las manos atrás. Los borrachos decían que si se las quitaban, les juraban ya no hacer de la chis. Que les lastimaban mucho.
Se los llevaron a Seguridad Pública y los aventaron al calabozo. Como estaba oscuro, cayeron sobre otros detenidos que estaban en el suelo durmiendo, y se les fueron a madrazos.
Al gritar se les acercó un policía que estaba de guardia y les dijo que se callaran el hocico, que no lo dejaban dormir. Ellos aceptaron pagar la multa que les pusieran, pero no les hicieron caso. Los dejaron salir hasta el otro día, pagando una multa. Saliendo se encaminaron a poner su queja en la Comisión de Derechos Humanos. Les pidieron que les devolvieran su dinero, 2 mil pesos, si en los mercados cobran tres pesos por entrar al baño.
Y piden que sean castigados lo popochas por abuso de autoridad, que ellos no son asaltantes ni rateros, no le hacen al narcomenudeo para ser tratados como lo hicieron, y le enseñaron las nalgas moradas que les dejaron a patadas, en el lomo, las marcas de los toletes.
Que su único delito fue que al salir de la cantina y como se quedaron platicando, ya le ganaba del uno y tuvieron que hacerlo porque un mexicano nunca mea solo. Pero no los dejaron terminar. Se orinaron en los pantalones y todavía los madrearon.
AVENTÓ EL FETO
Erika Téllez Ávila, de 16 años, vecina de Zempoala, que estudia en la escuela de bachilleres, anduvo jugando a las cebollitas con su novio José Jaime Pérez Martínez, de 18 años de edad.
No supieron qué hacer cuando Erika se dio cuenta de que ya estaba panzona. Su novio la llevó a la ciudad de México y un espanta cigüeñas, le dio unas pastillas y abortó. Pasaron los meses y le siguieron la tos al gato. Le comunicó que de nuevo estaba embarazada. Se le comenzaba a notar y ya no enseñaba el ombligo.
Buscaron la forma de abortar consultando al Internet, y encontraron el nombre de unas pastillas que al tomarlas aventaría al feto. Las compraron en Pachuquilla.
Comieron y se metieron a un hotel. Se tomó la pastilla esperando que saliera como tapón de sidra, pero se sintió muy mal. José le dio otra pastilla pero al ver que les falló, regresaron a su pueblo.
Allá, Erika se sintió con malestares. Le dijo a su jefa que se comió una torta en la escuela y le hizo mal. Su mamá la llevó al Centro de Salud de la comunidad, y le dijo el médico que la muchacha estaba a punto de abortar, que la llevara de cuete a Pachuca.
La señora se enojó y le dijo a su hija que cómo era eso de que estaba embarazada. Erika le dijo que no le hiciera caso. Cómo se va a embarazar si no tiene novio.
Llegaron al Hospital de la Mujer en la colonia Piracantos de Pachuca. Erika ya estaba como el caballo blanco. Se metió al baño y se le salió el feto. Lo tomó con sus manos y lo aventó por la ventana.
Se quedó internada para que al día siguiente la revisara el médico. Por la mañana, una enfermera que entraba al primer turno vio al feto y dio aviso a sus superiores, que de inmediato supieron quién había sido la chistosita.
Llegó el Ministerio Público quien inició la indagatoria. Ella quedó detenida y fueron por José Jaime para que respondiera por los hechos.
La joven también estuvo a punto de morir; pero sólo esperan que se reponga para que la lleven al Tutelar para Menores, por andar como gallinita.
AMENAZADA DE MUERTE
Maribel Domínguez Amador, de 33 años de edad, vecina de la localidad de Santa María Nativitas, municipio de Cuautepec de Hinojosa fue temblando como chihuahueño, con todos los pelos parados, pálida como pambazo, por el susto que se llevó cuando la amenazó su ex pareja.
Dijo al MP que su ex marido ya la agarró de su puerquito. Cada que va a su casa es sólo para golpearla y darle para sus tunas. Y si le rebuzna, la agarra a madrazos.
La arrastró de las greñas por toda la casa y les deja los ojos de rana de lo hinchado. Se llama Valentín Cazares Hernández, quien dijo que no le tiene miedo al diablo, mucho menos a los gendarmes y a todas las autoridades. Y de pilón le advirtió que en cualquier momento va y la mata.
La pobre mujer ya está seca, de que no toma agua ni come. No sale a la calle por miedo a que se la eche al plato. Con cualquier ruido, se exalta. Y dicen que por las noches nomás se le va en puro llorar.
Le contó con detalle al MP que el 2009 inició su relación con Valentín sin saber que se había metido al infierno porque por cualquier cosa se le metía el diablo y le daba en la madre.
Por eso mejor lo dejó, porque más vale que dijeran que ahí corrió y no ahí quedó. Puso su demanda en el juzgado conciliador donde los puso cara a cara, y prometió el tal Valentín que no se le iba a acercar a ella. Hace cuatro meses encontró a su padre, don Domingo Cazares. Platicaron y le vendió una motoneta para que no anduviera a pata, en mil 500 pesos. Una estufa para que no quemara leña porque se podía enfermar de Epoc.
Pasaron las semanas y recibió un mensaje de Valentín, que le decía que le devolviera la estufa porque ya se iba a juntar con una mujer buena y trabajadora. La señora contestó el mensaje, que no le daba ni madres hasta que le diera los papeles de la motoneta.
Le mandó otro mensaje, que no le buscara tres pies al gato porque iba ir a su casa a desmadrarla cuando saliera a la calle. Maribel le contestó el mensaje, que fuera para que se quejara con el juez conciliador y lo metiera al bote.
Hace unos días se presentó Valentín a la casa de la señora acompañado de su primo Javier, y comenzó a gritarle que le diera a la voz de ya, la estufa y la moto.
La agraviada salió por la ventana a decirle que eso se lo dijera en su juicio y no borracho, y su ex le aventó una piedra que le pegó en la cholla.
Ayer recibió un mensaje en que le dice que le dé a su primo Javier el dinero o de lo contrario la va a matar a ella y a sus hijas. Ella corrió al Ministerio Público para iniciar una averiguación, que si les pasa algo que se las carguen a Valentín Cazares.
LOS SUICIDAS
El salir por la puerta falsa ha sido muy popular, ya cualquiera lo hace. Es lamentable que jóvenes se quiten la vida por cualquier cosa, como le pasó a Silvia Lozada Soto, de 14 años de edad. Se ahorcó porque reprobó 3 materias en su escuela. Eso fue en la calle Zeus, colonia PRI Chacón, Mineral de la Reforma. Sólo dejó un recado: “Quieren que sea perfecta y no puedo. Los quiero”.
El sufrimiento fue para su jefe cuando la encontró colgada como piñata, con la lengua de fuera. Junto con los vecinos la bajaron. La bronca fue para enterrarla, ya que son de escasos recursos.
OTRO QUE CANTÓ MEJOR
Enrique Alba Zarco, de 20 años de edad, ya estaba hasta el gorro su padre que cada que lo veía lo cajeteaba. De tanto regaño, mejor se ahorcó, para que se le quite.
Había desaparecido de su casa y no sabían nada de él hasta que su primo, de 13 años de edad, lo encontró colgando como Judas en un árbol.
Eso les cayó como mentada a la familia que se encontraba reunida, la mayoría, en Villa de Tezontepec. Después de mucho tiempo se reunieron sus padres Enrique Alba Lucio y Victoria Zarco Juárez, quienes estaban separados por problemas conyugales. El suicida le decía a su jefa que su papá, cada que lo veía, lo regañaba.
Pero uno de sus tíos le comentó al Ministerio Público que eso no era cierto, que el abuelo del suicida se ahorcó hace un año en el mismo lugar.
OTRO VALIENTE
Juan García Durán, de 30 años de edad, tuvo una dificultad con su novia, que llegaron a las mentadas y se devolvieron sus cosas.
Juan le dio una cachetada a Margarita Ramos, quien le dijo que era un cobarde por golpear a las mujeres. Juan le contestó que él era muy hombre y se lo iba a demostrar matándose.
Ella le dijo que a ver si era cierto. Al día siguiente, afuera de la casa de su ex novia, en Huitzila del municipio de Tizayuca, encontraron el cuerpo de Juan balanceándose en un poste de luz, con un papel en la mano que rezaba: “Siempre cumplo lo que digo”.
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