- Argentinos hartos de carteles y propaganda en periódicos de cientos de rostros con fingida honestidad
Buenos Aires.- Toda Argentina, y en especial los alrededores de Buenos Aires, donde viven casi 10 millones de personas, lleva meses empapelada con las caras de los candidatos presidenciales con carteles enormes en las autopistas. Cada teléfono fijo recibe con frecuencia llamadas con grabaciones de los candidatos a la presidencia, a la provincia, a la alcaldía. Los diarios están llenos de publicidad aparentemente institucional pero que es propaganda política. Es algo totalmente legal, o ilegal, y con un costo enorme que nadie sabe quién paga. Por primera vez, esta semana, la Cámara Electoral argentina, formada por jueces que controlan el proceso electoral, ha dado un paso: dictó una sentencia en la que exige a los candidatos que expliquen sus gastos de campaña y denuncia el “alto grado de opacidad respecto a la identidad de las fuentes de financiamiento”. Todos ellos deberán presentar una lista detallada con sus gastos y justificar su origen, según la sentencia.
Además, la Cámara Electoral les recuerda que solo pueden hacer campaña un mes antes de las primarias de agosto, esto es en julio. Desde principios de 2014 hay carteles por toda Argentina, en unas campañas eternas que según cálculos de los propios partidos publicados en el diario La Nación pueden llegar a 1000 millones de pesos (105 millones de euros) cada una. La Cámara Electoral también ha enviado un escrito a todas las empresas que se dedican a la publicidad y tienen las licencias de los carteles en la vía pública para recordarles que no deben aceptar campañas políticas antes de 10 de julio. Aunque los carteles de momento siguen ahí.
La financiación pública es escasa en Argentina, con lo que la mayor parte de ese dinero llega de empresarios amigos por vías opacas. Fuentes del empresariado consultadas admiten en privado que todos los grandes financian de una u otra manera a varios candidatos. Esos “inversores” destinan grandes cantidades de dinero a candidatos que ni siquiera se sabe si llegarán al final de la carrera electoral. El recaudador es así el personaje central en el entorno de los candidatos, que sin dinero estarían acabados. (Agencias)