CINE DE HOY
¿Qué ha pasado con las vedettes que reinaban en la década de los 80 en la vida nocturna capitalina? Esa es la pregunta que se hizo la directora debutante María José Cuevas, antes de emprender su interesante documental Bellas de noche.
Para responderse decidió entrevistar a seis de ellas: Olga Breeskin, Lynn May, Rossy Mendoza, la Princesa Yamal, Wanda Seux y la Princesa Lea, aunque ésta última se quedó en el cuarto de edición.
La mayor parte de ellas se encuentra solas, sufriendo los estragos del tiempo y en una difícil situación económica, rememorando tiempos mejores, cuando eran jóvenes y bellas.
Wanda Seux no solamente vive modestamente rodeada de sus perros, sino que tiene que someterse a quimioterapias, mientras clama por trabajo.
La Breeskin emigró a Estados Unidos, donde es parte de un culto cristiano, confesando que perdió todo por culpa de las drogas.
Rossy Mendoza presume que es “la reina del Tlacoyo” y que al fin terminó su libro de Metafísica.
La princesa Yamal, la única que presenta orgullosa a su hija, recuerda los momentos terribles, en los que terminó en la cárcel, por supuesto robo de joyas Arqueológicas.
La excepción parece ser Lynn May, quien vive en una mansión y que presume sus siete matrimonios, diciendo que hace el amor tres veces al día, algo imposible si uno ve el viejito con el que está casada y que apenas y se puede mantener en pie.
El mayor mérito de la directora debutante es presentar el lado humano de estas reinas de la noche de antaño, que recuerdan con nostalgia ese México nocturno, que desapareció tras el terremoto de 1985.
Bellas de noche es pues un espléndido documental testimonial que no hay que perderse cuando llegue a la cartelera comercial.