A pesar de sus restricciones cada año se practican alrededor de medio millón de aborto en el país de Macri… obviamente con el riesgo a la salud de estas mujeres, por no hacerlo en un hospital
Abortar en Argentina es ilegal excepto en el caso de una violación o si el embarazo pone en peligro la vida o la salud de la madre. Aún así, cada año se practican alrededor de medio millón de abortos en el país suramericano. Las mujeres que deciden interrumpir su embarazo fuera de los supuestos legales se enfrentan a un proceso penal, pero incluso las que tienen reconocido el derecho por un fallo de la Corte Suprema deben superar numerosos obstáculos, como la falta de información, ausencia de protocolos y la objeción de conciencia de los médicos.
La relatora especial de Naciones Unidas sobre violencia contra la mujer, Dubravka Simonovic, denunció en Buenos Aires que la falta de implementación del protocolo sobre el aborto no punible en dos de cada tres provincias argentinas supone una “violación de los derechos humanos” y “contribuye a la alta tasa de mortalidad materna” en el país. Simonovic exigió al Gobierno de Mauricio Macri que haga cumplir el protocolo existente e impulse un proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.
Al término de su visita de siete días a Argentina, la relatora de la ONU dio una rueda de prensa en la que instó al Ejecutivo a facilitar el acceso de las mujeres “a un aborto legal y seguro y a la atención post aborto”. Según cifras no oficiales, cerca de 80.000 mujeres son hospitalizadas anualmente por complicaciones derivadas de abortos inseguros y un centenar mueren por este motivo, que es la principal causa de mortalidad materna en Argentina.