
RETRATOS HABLADOS
Bajar de la lista de aspirantes a diputados federales de Morena por la vía plurinominal, al titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva del gobierno de Hidalgo, Miguel Ángel Tello Vargas, recuerda mucho la misma acción que pretendieron hacer con el actual mandatario estatal, Julio Menchaca Salazar, cuando, de la noche a la mañana, ya no apareció en el listado a la primera magistratura estatal.
Aquella acción, vil y traicionera, había sido impulsada no solo por los que se habían auto nombrado “fundadores” del morenismo en la entidad, sino por grupos de poder que habían pactado, a cambio de recursos económicos y contingentes humanos, ser quienes prácticamente decidieran quién sí, y quién no participaba.
Sólo la relación directa del actual gobernador con el presidente de la República, pudo aclarar la situación y volver a incluirlo, con el disgusto de los que ya creían tener en sus manos el Poder Ejecutivo, que sumaban a su ínsula de poder que es la UAEH.
Son, está claro, otros los momentos que hoy se viven, pero quitar de la lista al Congreso federal a Tello Vargas, si no el más cercano, por lo menos uno de los funcionarios de la actual administración, con más perfil para lo político, y con un profundo sentido de lealtad al gobernador Menchaca, da mucho en qué pensar.
Porque hay, se quiera aceptar o no, una pugna de los que han decidido poner en marcha un plan para imponer su propia visión del futuro mexicano, y los que, sin dar la espalda al proyecto de la Transformación, están ciertos que son tiempos que lleven a dar espacio a la inteligencia y a la capacidad de recuperar la capacidad para llegar a consensos.
También de que un trabajo previo, bien estructurado y con resultados, sea la carta de presentación para aspirar a una nueva responsabilidad en el escenario político.
Sin embargo, y es solo asunto de revisar la lista final, lo que se observa es preocupante, porque de un manotazo, se pretende que los caminos de Morena lleven a buen puerto embarcaciones que empiezan a apostar, a la triste historia del porrismo hidalguense, encerrada en la frase: “para qué perder tiempo discutiendo, si se puede arreglar todo a chingadazos”.
Es lamentable lo que se observa y, repito, preocupante, porque nos acerca con lamentable celeridad, a la toma vertical de decisiones, sin consensos, sin análisis serios de por medio, y se descarta la construcción de una estructura conformada por nuevos políticos, y no patéticos personajes como Cuauhtémoc Blanco, que todos los habitantes de Morelos, preferirían simplemente olvidar entre los trebejos que se tiran a la basura.
Una nueva lista lamentable, y también, muy preocupante.
Mil gracias, hasta el próximo lunes.
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