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Lula llora al ser acusado de corrupción pasiva

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Decepcionado y emocionado, el ex presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, lloró al conocer la noticia de que era acusado formalmente de corrupción, de estar detrás del escándalo de la paraestatal PETROBRAS. No obstante, Lula tuvo el valor para defenderse de las denuncias de corrupción en su contra, las cuales pretenden hacerlo a un lado de las elecciones a la presidencia de Brasil en 2018 y poner fin a la existencia del Partido de los Trabajadores de Brasil (PTB).

El líder obrero y presidente de Brasil en dos periodos, no podía creer que las acusaciones de sus enemigos adquirieran credibilidad oficial y se formalizaran, por lo que manifestó su indignación como ciudadano al ser declarado como la cabeza principal de la gigantesca red de corrupción en Petrobras; una vez que la fiscalía brasileña solicitó la acusación formal del ex jefe de Estado y padrino político de defenestrada ex presidenta Dilma Rousseff, destituida por los corruptos que controlan hoy la cámara de senadores y diputados.

Michel Temer, ahora presidente de Brasil y su partido Social Demócrata, junto con sus aliados de la oligarquía financiera de Brasil (unión del capital bancario con el industrial), quieren más de lo que ya han logrado; quieren enterrar para siempre al PTB y a sus principales líderes. A menos de quince días de la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, elegida por más de 54 millones de votos, el poder judicial brasileño ha solicitado formalmente este miércoles la acusación de Luiz Inacio Lula da Silva, quien gobernara Brasil de 2003 a 2010 y transformara socialmente a ese país, al reducir la pobreza y hacer de su país un líder incontestable en América Latina, ante el repliegue de México hacia el norte con sus socios comerciales, los Estados Unidos y Canadá.

La acusación es contundente, sitúa a Lula en la cima de la pirámide de corrupción de Petrobras, considerando que sin su visto bueno la red de corrupción habría sido imposible, según el fiscal Deltan Dallagnol; quien señala que la red de corrupción no sólo se limitó a Petrobras, sino que llegó a Eletrobras, los Ministerios de Planificación y de la Salud, al banco estatal “Caja Económica” y posiblemente otros organismos públicos, según su investigación.

El fiscal envió el juez Sergio Moro, en la misma ciudad de Curitiba, el archivo con la acusación contra Lula por corrupción y lavado de dinero; juez que fue designado para la investigación de la “Operación de lavado rápido” de dinero en Petrobras, quien debe decidir si acepta o no la acusación de Lula.

Deltan Dallagnol, ha dicho que el caso constituye el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil, en el cual Lula habría recibido más de 3.7 millones de reales, poco más de un millones de dólares, a través de la empresa constructora OAS, una de las principales empresas que participaron en la red de corrupción y condenada por formar parte de la red de desvío de millones de recursos públicos en contratos con Petrobras. Los cargos contra Lula y su esposa van desde corrupción pasiva, fraude documental hasta lavado de dinero. Pero el fiscal también ha acusado al presidente del Instituto Lula, Paulo Okamoto, a Leo Pinheiro y Paulo Gordilho, ex presidente e ingeniero de la constructora OAS, respectivamente.

Lula se declara listo para defender su honorabilidad y la democracia maltrecha de su país, pese a las lágrimas por el maltrato recibido por sus enemigos y como siempre, ha negado los cargos en su contra, esgrimiendo que él nunca ha tenido apartamento alguno en Sao Paulo como lo acusan y el miércoles, en su Facebook aclaró que había ido una vez a esa apartamento triplex en la costa de Sao Paulo, cuando había planeado comprarlo, pero luego desistió en hacerlo.

Lula tiene tras de si todo el odio de sus enemigos y los recursos legales de que pueden hacer uso ahora en su contra; el odio político en su contra y de su partido no cesará fácilmente, ellos quieren ver destruido el PTB y destruidas las imágenes de sus líderes, encarcelados si es posible, acusados de corrupción y, por qué no, hasta de formar parte de alguna red de narcotraficantes o asesinos, pues se trata de hombres y mujeres sin escrúpulos que están en contubernio con la “justicia” brasileña, fiscales y jueces pagados de los que tarde o temprano la historia nos mostrará sus verdaderos vínculos con quienes hoy están siendo los verdugos de Dilma Rousseff, Lula y el PTB.

Hasta ahora, Lula está sujeto a tres investigaciones ligadas a Petrobras, en un caso que ha costado más de dos mil millones de dólares a la petrolera brasileña y que benefició a decenas de políticos de varios partidos políticos cariocas, a contratistas y encargados de la construcción de Petrobras.  El 29 de julio fue acusado de intentar obstruir la justicia y llamado frente a un tribunal; el 26 de agosto, la policía brasileña había hecho otra bajo los cargos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero.

 

Sin duda alguna, a los que ostentan el poder ahora después de arrebatarlo a la presidente Dilma Rousseff, les preocupa que Lula pudiera postularse a las elecciones de 2018 y ganarlas de nuevo, por ello quieren asegurarse de eliminarlo políticamente, si es que antes no se atreven a hacerlo físicamente; pues sí Lula fuera condenado, no podía postularse a las elecciones presidenciales de 2018.