Replantear la educación XII

Dinámica Educativa

(Tomado del documento homónimo publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO)

    “La educación como igualador potencial.

    Con frecuencia la educación reproduce o exacerba inequidades, pero puede actuar también como igualador. Para que el desarrollo sea equitativo, es esencial que la educación sea inclusiva, y esto se aplica a varios niveles del proceso educativo.
    Educación de la primera infancia: Se aplica, por ejemplo, a nivel de la primera infancia, donde se observa un reconocimiento creciente de la importancia fundamental de una intervención precoz para el aprendizaje y la vida futuros.
Los resultados de las investigaciones demuestran que las intervenciones precoces en el caso de los niños pequeños son fundamentales, y no sólo con miras a su propio bienestar, ya que también tienen efectos sostenibles, a largo plazo, en el desarrollo del capital, la cohesión y el éxito económico.
Está probado que los niños más desfavorecidos de todos entre otras cosas, por la pobreza, la pertenencia a una minoría étnica o lingüística, la discriminación por género, el alejamiento, la discapacidad, la violencia y el contagio del VIH/SIDA son, con mucho, los mayores beneficiarios de los programas de desarrollo de la primera infancia; y, sin embargo, son esos niños los que menos posibilidades tienen de participar en ellos.
Las metarevisiones de las intervenciones precoces han permitido determinar cuál es la razón de su eficacia: a medida que los niños crecen, aumenta la diferencia entre la trayectoria media de su crecimiento y el de una trayectoria con retrasos. Se sabe en la actualidad que una intervención temprana conlleva menos gastos y menos esfuerzos, a la vez que resulta más efectiva, lo que reviste particular importancia para atender a los niños con discapacidades específicas y necesidades especiales, por ejemplo, los que sufren autismo o el síndrome de Asperger.
    Educación secundaria: Lo mismo cabe decir de la educación secundaria y terciaria.
La expansión del acceso a la escolaridad básica en todo el mundo ha hecho crecer la demanda de  educación secundaria y terciaria y el interés por el desarrollo de las capacidades profesionales, sobre todo en un contexto de desempleo creciente de los jóvenes y un proceso de calificación y recalificación.
En algunos países de la región de América Latina y el Caribe, por ejemplo, se ha observado que el incremento de las oportunidades de educación posbásica, junto con unas políticas públicas favorables a los pobres, ha reducido la desigualdad: La inversión en educación, las instituciones del mercado de trabajo y las reglamentaciones pueden modificar los modelos de desigualdad.
En los países latinoamericanos en los que ésta se ha reducido, han contribuido a ello dos factores esenciales: la ampliación de la educación y las transferencias públicas a los pobres. El incremento del gasto público en educación en toda América Latina y el Caribe, por ejemplo, está dando lugar a un aumento de la tasa de matrículas en secundaria y de finalización de la enseñanza, y este hecho se está convirtiendo en un factor determinante de la disminución de la desigualdad.
Educación superior: En los quince últimos años se ha ampliado de manera espectacular el acceso a la educación superior. El número mundial de matrículas en la educación terciaria se ha duplicado desde 2000, y de los 200 millones de estudiantes, aproximadamente, que hay hoy en el mundo, la mitad son mujeres.
No obstante, las diferencias motivadas por los ingresos y otros factores de marginación social siguen siendo muchas, pese a diversas medidas políticas adoptadas en estos últimos años. Los estudiantes pertenecientes a grupos de ingresos más elevados siguen conservando su ventaja relativa en el acceso a la educación terciaria en todo el mundo. Incluso en países con índices de matrícula altos, la participación de las minorías sigue lastrando el promedio nacional.
Es importante señalar al respecto que la mayor parte del crecimiento que ha experimentado la educación superior se ha producido y sigue produciéndose en el sector privado. La proporción cada vez mayor de instituciones privadas y la tendencia a la privatización del sector público tienen sus consecuencias en el acceso y la equidad. Los costos directos e indirectos de los estudios en la educación superior siguen siendo la causa primera de exclusión. Los programas de préstamo son interesantes, pero no están muy extendidos.
La transformación del panorama educativo.
El panorama que presenta la educación en el mundo está experimentando una transformación radical por lo que respecta a los métodos, el contenido y los espacios de aprendizaje. Esta transformación afecta tanto a la escolaridad como a la educación superior. El incremento de la oferta y del acceso a diversas fuentes de conocimiento está ampliando las oportunidades de aprender, que pueden ser menos estructuradas y más innovadoras, y afectan al aula, la pedagogía, la autoridad de los docentes y los procesos del aprendizaje.
A escala, la transformación actual del panorama del aprendizaje se ha equiparado a la transición histórica del modelo tradicional preindustrial de educación al modelo de fábrica industrial que se inició en el siglo XIX. Según el modelo preindustrial tradicional, la mayor parte de lo que las personas aprendían procedía de las actividades propias de su vida y su trabajo cotidianos.
El modelo de educación de masas fruto de la revolución industrial, por el contrario, equiparó casi exclusivamente el aprendizaje con la asistencia a la escuela. Este modelo de escolaridad, además, sigue asociando el aprendizaje fundamentalmente con la enseñanza en el aula, cuando de hecho una buena parte de él (incluso en entornos educativos tradicionales) se produce en el hogar y en otros lugares. No obstante, el espacio físico delimitado por el aula como lugar principal donde se produce el aprendizaje sigue siendo una característica central de los sistemas de educación formal en todos los niveles del aprendizaje.
¿Se ha acabado de verdad la escuela?
Hay quienes sostienen que el modelo de escolaridad no tiene futuro en la era digital a causa de las oportunidades que brindan el aprendizaje electrónico, el aprendizaje móvil y otras tecnologías digitales. A este respecto convendría volver a examinar los debates sobre desescolarización que se produjeron en los decenios de 1960 y 1970, en particular los trabajos de Paul Goodman e Ivan Illich.
Es cierto que el actual modelo industrial de escolaridad estaba pensado para atender las necesidades de producción de hace más de un siglo, que los modos de aprendizaje han experimentado cambios espectaculares en los dos últimos decenios y que las fuentes del conocimiento se han  modificado, al igual nuestras formas de intercambio e interacción con él. No es menos cierto que los sistemas de la educación formal han cambiado y siguen conservando un parecido notable con lo que han sido en los dos últimos siglos.
Con todo, la asistencia a la escuela tiene la misma importancia que siempre. Es el primer paso del aprendizaje y la socialización institucionalizados más allá de la familia y es un elemento esencial del aprendizaje social: aprender a ser y aprender a vivir juntos. El aprendizaje no debe ser simplemente un proceso individual. Como experiencia social, requiere aprender con los demás y a través de ellos, por medio de conversaciones y debates, tanto con los compañeros como con los docentes.” (Continuará).
*Rector de la Universidad Tecnológica Bilingüe de Mineral de la Reforma (UTMiR-BIS).

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