Grupos armados controlan las minas
Varias organizaciones de derechos humanos denuncian a los gigantes chinos de la minería por enviar armas y financiar a milicias congoleñas. Su objetivo es hacerse con la producción de oro barato procedente de zonas en guerra. Todos estos grupos armados expulsan a los civiles a base de violaciones masivas a mujeres y asesinatos.
● No importa la muerte de inocente… negocios son negocios
Irrumpen en cualquier camino embarrado de las zonas que controlan, armados y vestidos con chanclas y camisetas de fútbol. Cuando los ven, los conductores congoleños saben lo que tienen que hacer: “Si no hacen ningún gesto vamos a pasar de largo. No les mires. Haz como si no existieran”. Los reclutas de la milicia mística Raïa Mutomboki (significa ‘Ciudadanos enfadados’) han bebido una de las pócimas que, preparadas por su chamán, los convierten en “invisibles” según su creencia.
Lo más sensato, en ese caso, es ignorarles, hacerles creer que el brebaje funciona. Este grupo armado, nacido de la nada hace tan sólo unos años, como milicia de autodefensa, ha ido ganando territorio y poder con el control de las minas de oro de la zona de Shabunda, en la región de Kivu Sur, uno de los lugares más aislados, violentos y a la vez ricos en minerales del planeta.
Hasta 30 milicias compiten por el control de las minas en el este del Congo, la mayoría alimentadas por estados vecinos que se aprovechan de su comercio ilegal o por gigantes de la electrónica.
La empresa Kun Hou Mining ha estado financiando a Raïa Mutomboki con decenas de miles de dólares al mes durante los dos últimos años. Además, ha proporcionado partidas de rifles automáticos ‘AK47’.
Esta denuncia forma parte del informe publicado por la organización Global Witness, que ha seguido el rastro del oro desde las minas artesanales del río Ulindi hasta Emiratos Árabes Unidos, Dubai o Suiza, los principales mercados de compra-venta de este preciado metal.
Shabunda es un lugar aislado, al margen de los acuerdos de paz.