* La historia no acepta mordidas
En vísperas de un nuevo cambio en la estructura del poder político en el estado de Hidalgo, parecería necesario reflexionar a fondo en una de las tareas que una inmensa mayoría, -algunos a flor de piel, otros muy en el fondo de su corazón-, desean vivir por lo menos una vez en sus existencias.
El ejercicio del poder es uno de los atractivos más grandes que existen en la historia de la humanidad. Es decir que política-poder, van unidas desde tiempos inmemoriales.
Buena parte es el imán que resulta ser para el dinero, porque está comprobado desde siempre, que es el mejor conjuro para hacerse de una riqueza casi instantánea, inexplicable en la mayoría de los casos.
Y sn embargo el factor más importante en esta ecuación, es y será el poder. Para los fanáticos de “House of cards”, todavía resuena la frase del personaje central, quien desprecia con singular enojo a los pobres diablos que ven la ruta del dinero como lo más importante en la tarea política.
La razón es que son eso: pobres diablos.
Un político de nivel por supuesto que es rico. Sería absurdo pensar lo contrario, ya que las penurias económicas cuando mucho dan como resultado especímenes curiosos llamados grillos.
La especie superior del político aquí y en cualquier parte del país no es ignorante, por el contrario muy culta. Sabe de teoría política, gusta de la historia, polemiza sobre ideologías, incluso tiene ideología.
A la postre se convierten en guías morales de sus pares, y deben ser consultados para decisiones de alto nivel. Es en ese momento cuando muchos charlatanes caen por su propio peso, porque resultan ser un fraude. Regularmente no pasan de un sexenio para ser descubiertos y puestos en evidencia.
Otros son casi eternos, y es evidente que su influencia como guías crece a niveles insospechados. Dejan de interesarse en lo económico porque saben que es algo banal e incluso un estorbo si quieren pasar a la posteridad.
Generalmente sus allegados no piensan así, y explotan la memoria del iluminado para sacar provecho terrenal, es decir dinero.
Al final del día la política puede ser ejercida por políticos o simples arribistas.
La historia coloca a cada cual en su lugar.
El hecho de que la vida no sea eterna, nos salva de verdaderas plagas de estafadores de la historia, por la simple y sencilla razón de que ni al cielo se llega con indulgencias compradas, ni un pillo puede meterse a las páginas de la memoria colectiva, por mucho dinero que pueda tener.
Mil gracias, hasta mañana.
Jeperalta@plazajuarez.Mx
CITA:
El hecho de que la vida no sea eterna, nos salva de verdaderas plagas de estafadores de la historia, por la simple y sencilla razón de que ni al cielo se llega con indulgencias compradas, ni un pillo puede meterse a las páginas de la memoria colectiva, por mucho dinero que pueda tener.