La confección de los libros de texto de secundaria, que desde la Dirección de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) impulsa el gobierno mexicano desde finales del año pasado, no sólo mantiene en la incertidumbre a la industria editorial mexicana, que desde hace más de dos décadas comercializaba los libros de texto para más de 5.5 millones de estudiantes, sino también ha generado la preocupación de pedagogos y profesionales de la educación.
Ante el sigilo con el que la SEP elabora “la nueva familia de libros de texto para secundaria”, como los ha calificado el director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, estudiosos califican de un “cambio abrupto” y “antipedagógico” el que el Estado pretende enseñar la diversidad de materias de educación secundaria con un solo libro de texto, porque consideran que “limitará la variedad de contenidos”, habrá vacíos y limitaciones en la enseñanza.
Esto luego de que Marx Arriaga, advirtiera que los libros de texto que no edite y supervise el Estado serán ilegales, insistiendo en todo momento que el Reglamento Interno de la SEP mandata que es responsabilidad del Estado el diseño, la producción y distribución de los materiales educativos, así como evaluar los materiales que se utilicen en todas las escuelas.