Home Nuestra Palabra Miguel Rosales Mediocridad o calidad, ¿qué quieres?

Mediocridad o calidad, ¿qué quieres?

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Mediocridad o calidad, ¿qué quieres?

Pido la palabra

La mediocridad nos invade, viene vestida de buenos deseos y cara de misericordiosos amigos que con su amplia sonrisa y cara bonita, pretende hacernos creer que es solamente el apoyo y no el esfuerzo, lo que nos permitirá tener éxito; los flojos le abren la puerta, y ya estando dentro, la desidia le permite que nos manipule.

Lo cierto es que consentir el paso de la mediocridad es bajar los brazos a la oportunidad de aprender nuevas cosas; nuestro cerebro nos exige ir a la captura de conocimientos que nos impidan morir en vida, pues no avanzar en realidad es retroceder, y los mediocres se encargan de afiliarnos en el equipo de la pasividad mental.

No puedo entender un mundo en donde se es feliz estirando la mano para implorar una dádiva y conformarnos con eso; entiendo que hay gente que necesita ayuda, y que por las particulares circunstancias en que se encuentran, se justifica ir al auxilio de ellos, pero también entiendo que esos casos deberían ser la excepción y no la regla; al tratar con los jóvenes me doy cuenta que éstos no quieren impunidad, quieren oportunidad; y la ayuda que inhibe el esfuerzo, por muy buena intención que se tenga, es una forma de preservación de la pobreza, material y de espíritu de lucha; ¿para qué esforzarme si de todos modos recibo mi mesada a cambio de nada?.

Cada minuto es una magnífica oportunidad para capturar nuevas experiencias; pero si cada uno de nuestros actos los queremos consultar con la mediocridad, entonces ya estamos perdidos, pues ésta siempre nos aconsejará buscar la vida fácil de la holganza y perder el tiempo en cosas que no son tan importantes para el crecimiento intelectual.

Y después de nuestro cotidiano descanso, que por cierto ocupa la mayor parte de nuestro tiempo, entonces nos damos cuenta que la vida corrió inexorablemente, siguió su curso, y la oportunidad de seguir creciendo también se va diluyendo con el paso de ese tiempo.

Esa pérdida de tiempo provoca que nos llegue la desesperación, porque lo verdaderamente importante ahora ya también se nos convirtió en urgente, y terminamos haciendo las cosas sobre las rodillas, es decir, improvisando aquello que pudimos haber hecho con tiempo suficiente para dar un esfuerzo de calidad; así pasa con nuestra vida; a veces creemos que ya es demasiado tarde para corregir, pero esa limitante es producto de nuestro espíritu muerto, mismo que fue asesinado por la desidia.

Qué queremos para nuestra vida: ¿Calidad o mediocridad? Lo cierto es que la definición de calidad la hemos transformado en mediocridad por culpa de nosotros y de aquellos indolentes por los que nos hemos dejado influir cuando de cumplir se trata. Todo lo dejamos para mañana, pues al día nos ubicamos en lo no importante y en lo no urgente y luego queremos que otros nos saquen del atolladero cambiando los planes originales que nuestra irresponsabilidad no supo aquilatar.

Las responsabilidades se nos vienen encima y debemos quitar a todos los enemigos de nuestro tiempo; pero también conviértete en tu principal crítico y verdugo; pues si eres de esas personas que a todo le buscan una justificación y encuentras culpables en otros menos en ti, entonces terminarás igual de mediocre que aquel que hoy parece interesarse en ti, pero que en realidad te está llevando al precipicio de la ignorancia; sé tu propio guía y no vivas la vida de otros, busca la calidad en tu vida y en tu voluntad, la tenemos, es nuestra naturaleza como mexicanos, somos una raza bien fregona, pero necesitamos empezar a confiar en nosotros mismos.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.