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El zoológico antes de Bantú

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El Zoológico de Chapultepec recientemente ha sido foco de atención por la muerte del gorila Bantú. Nadie imaginaría que en los años 20 un elefante paseaba entre la gente

La mayoría ha ido al menos una vez al Zoológico de Chapultepec, algún recuerdo regresará a nuestra memoria de este lugar donde veíamos a grandes y raras especies animales.

Hoy vemos a los animales de lejos, pero en 1928 las focas del acuario podían prácticamente tocarse. El elefante recorría las “callejuelas” del zoológico con su domador, en pleno contacto con los visitantes, la gente podía montar a los dromedarios como si se tratara de un paseo a caballo y por varias décadas fueron populares los espectáculos circenses de elefantes y su domador. Las nuevas generaciones tampoco podrán disfrutar del viaje en el famoso trenecito que recorría el Bosque, y que se dejó perder, al punto que su estación estilo Art Déco, ahora es tienda de recuerditos.

Los antecedentes históricos nos hablan de un gran zoológico prehispánico en los terrenos que después ocupó el antiguo Convento de San Francisco, muy cerca de donde hoy se encuentra la Torre Latinoamericana, en el centro de la Ciudad. Pero el nacimiento del Zoológico de Chapultepec que conocemos hoy fue hasta la década de los años veinte.

El médico farmacéutico Alfonso Luis Herrera, director en 1922 del entonces Museo Nacional de Historia Natural de la capital, fundó ese mismo año el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec e hizo construir un invernadero. En su proyecto, consideró recrear la colección que tenía el emperador azteca Moctezuma con especies nativas de nuestro país, por ello se le considera el fundador del Zoológico de Chapultepec. Murió en 1942 y desde 1945 este lugar lleva su nombre.

El 2 de abril de 1922, EL UNIVERSAL daba cuenta del inicio de los trabajos para la creación de un Parque Zoológico y un Jardín de Plantas en la prolongación del bosque de Chapultepec, por órdenes de la entonces Secretaría de Agricultura y Fomento. Se pensó que el zoológico tuviera una extensión de 65 mil 912 metros cuadrados, hoy mide más del doble de aquel entonces con más de 170 mil.

El zoológico se terminaría en tres meses, sería de libre acceso al público y, sobre todo, estaba especialmente hecho para quienes no disponían de automóvil y buscaban otra clase de distracciones.

Se mencionaba que se cambiarían especies locales por animales que abundaban en otras naciones, como búfalos y focas en Estados Unidos, por ejemplo. En estos años el gobierno aprobó un gasto de 50 mil pesos para la formación del Parque Zoológico y Jardín botánico. Así, finalmente, el Zoológico de Chapultepec abrió sus puertas el 6 de julio de 1924.

Fue hasta los años 50 y parte de los 60 que el entonces regente capitalino Ernesto P. Uruchurtu decidió renovar las especies animales para dar un nuevo aire al zoológico.

Hoy decenas de personas atraviesan las puertas del Zoológico de Chapultepec para ver a los más de mil 200 ejemplares que resguarda el lugar. Los niños corren a las jaulas y los adultos se enojan cuando los animales no salen de sus guaridas y no pueden observarlos.

Otros lamentan que ya no estén animales como el oso polar; los que más se extrañan son los elefantes que ahora viven en el Zoológico de Aragón.

De hecho, hubo una época en la que los paquidermos realizaban actos circenses a medio día y el espectáculo se anunciaba mediante un altavoz que se escuchaba en todo el zoológico para que la gente acudiera a tiempo para ver las suertes de estos animales.

El primero de agosto de 1994 el Zoológico de Chapultepec fue reinaugurado por el presidente Carlos Salinas de Gortari, luego de una remodelación que incluyó 108 exhibidores para observar a 220 especies de un total de mil 294 que estaban en reclusión. La intención fue que los visitantes conocieran las plantas y el clima entre los cuales vive cada especie. Así, cada exhibidor tiene una placa con una breve explicación.

El entonces regente, Manuel Aguilera, afirmó que sería un ejemplo ecológico pues, además, estaría alumbrado por celdas solares ubicadas en zonas estratégicas. Contaba con dos cisternas, una para agua tratada y otra para agua potable.

El aviario tendría capacidad para 500 aves de 40 especies, en más de 700 metros cuadrados, inspirado en la casa de las aves de Moctezuma y se anunció el servicio de 185 médicos veterinarios. El proyecto tuvo un costo de alrededor de 230 millones de nuevos pesos.

Los habitantes del zoológico de Chapultepec ya no estaban en rejas, sino en grandes espacios denominados “hábitats” de zonas clasificadas en: desierto, pastizales, franja costera, tundra, bosque templado y bosque tropical. La remodelación fue de poco más de dos años. El zoológico comprendía 174 mil 583 metros cuadrados en total y ya contaba con un hospital.

La muerte de Bantú evidenció un gran descuido general. La muerte del gorila Bantú —único macho de su especie en México— el pasado 7 de julio, es sólo una muestra del descuido general que actualmente se registra dentro del Zoológico de Chapultepec y del que ha dado seguimiento puntual EL UNIVERSAL.

Para nuestra entrevista, la señora Martina, hay menos animales, pues muchas áreas que antes tenían animales, ahora están cerradas. Respecto a la muerte de Bantú piensa que hubo negligencia en la administración de la anestesia. “¿Cómo es posible que pase eso?”, se pregunta.

El área donde están los hipopótamos luce en descuido y al pasar por ahí el aroma es nauseabundo provocado por el agua estancada y concentrada de color verde. De igual forma, hoy lucen algunos letreros que advierten de trabajos de remodelación en varias zonas del zoológico, donde no hay animales en exhibición.

 

Otros, como Amado y Catalina – ambos de 60 años de edad -dicen que el zoológico está más organizado, con respecto a décadas pasadas. “Se siente uno más seguro con los barandales, antes se acercaba uno más a los animalillos y unos estaban libres”, señala el señor Amado. Hace años, él llegó a disfrutar el área de delfines en el zoológico. También había cocodrilos y otros reptiles por los que ahora se tiene que pagar para verlos (al igual que a los insectos y mariposas), pero lo que más les gusta es que siempre se puede pasar ahí un buen día en familia.