CONDENADO A 50 AÑOS DE PRISIÓN EN EL CERESO DE PACHUCA
Toda una dramática historia es la que se cierne sobre la vida de un reo internado en el Cereso de Pachuca, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decretó la libertad de Alfonso Martín del Campo II, quien al momento de su detención fue torturado por policías en el sótano de la Delegación Benito Juárez del Distrito Federal; lo que provocó que bajo presión confesara el asesinato de su hermana Patricia Martín del Campo II y su cuñado Gerardo Zamudio Aldama.
Ambos crímenes se cometieron en la capital del país y en ese entonces el inculpado fue ingresado a un penal del Distrito federal, pero posteriormente se realizó su traslado al centro de Reinserción Social de Pachuca, ya que su padre radicaba en esta capital minera y fue el único que lo visitó, hasta que después falleció.
Ahora la justicia resuelve modificar la sentencia que lo condenó a 50 años de prisión y le otorgaron la libertad inmediata al ciudadano México-estadounidense.
Importante es mencionar que esta resolución generó la inconformidad de familiares de los agraviados, quienes se manifestaron hasta con pancartas, a la hora que el titular de la Primera Sala de la Corte de Justicia de la Nación dio a conocer que se instruyó a la secretaria de acuerdos para la notificación a las autoridades correspondientes para que se ponga en inmediata libertad a Alfonso Martín del Campo II.
Al término de la audiencia, el abogado del ahora liberado dio a conocer que el siguiente paso para Alfonso es buscar una indemnización por parte del Estado Mexicano, por haber sido procesado indebidamente a partir de una tortura y haber sido condenado.
Alfonso salió del Cereso de Pachuca al filo de las 22:30 horas, después de 22 años y 10 meses de prisión, donde forjó toda una vida en un mundo diferente, pues ingresó el 31 de mayo de 1992 a una cárcel del Distrito Federal y en el 99 fue trasladado a Pachuca.
Al abandonar el reclusorio pachuqueño, Alfonso vestía chamarra beige y pantalón de mezclilla, para evitar las cámaras se cubrió el rostro con una gorra blanca, para finalmente abordar un vehículo blanco en el que ya lo esperaban y el auto arrancó.
Alfonso se casó en el penal de Pachuca con la interna Janette, ambos durante su relación procrearon un hijo, pero la vida no les fue tan grata y luego de sortear algunos conflictos personales, ambos se divorciaron.
También se recuerda que fue durante una ceremonia cristiana que se realizó al interior del penal, donde una francesa se pronunció por la abolición de la tortura y ahí Alfonso inició su lucha legal por obtener su libertad al exponer su caso ante la Corte Interamericana de Justicia, y hoy su realidad es haber obtenido su liberación.