Pese a que el alto costo que supondría construir los más de 2.000 kilómetros de muro que faltan para vallar la frontera entre EU y México fue brevemente tratado en la sesión (no así la factibilidad de tal proyecto, puesta en duda por muchos expertos), los delegados aprobaron específicamente esta medida. De este modo fueron más allá incluso que la propuesta original, que solo hablaba de la “construcción de una barrera física” en las “fronteras vulnerables”.
Desde la construcción de un muro con México para contener la inmigración ilegal y la penalización de la entrada ilegal al país al aumento del proteccionismo o el rechazo total al aborto y al matrimonio homosexual. El Partido Republicano dio ayer un paso más en la convergencia con su candidato, Donald Trump, al aceptar la inclusión en su programa electoral de algunas de las propuestas más controvertidas y conservadoras en materia migratoria, social y económica del millonario neoyorquino.
Estas ideas serán incluidas, previsiblemente, en la plataforma que debe ser aprobada en la Convención Nacional Republicana que la formación conservadora celebra la semana próxima en Cleveland (Ohio).
La “plataforma” es la declaración con los principios que los partidos se comprometen a cumplir de ser elegidos para gobernar, esto es, el programa electoral de la formación. El Republicano concluyó ayer en Cleveland dos días de reuniones del Comité de la Plataforma en las que 112 delegados debatieron el borrador de este documento, que deberá recibir su visto bueno final en la cita republicana que comienza el lunes próximo y en la que Trump será formalmente nominado como candidato a la presidencia.
El programa electoral constituye “una invitación y una hoja de ruta” hacia un EU “más próspero y seguro”, sostuvo al término de los debates el senador John Barrasso, que presidió la cita. Esta plataforma “presenta el camino para que América vuelva a ser grande y esté unida”, agregó en referencia al lema de campaña de Trump, “make America great again” (Hagamos que America vuelva a ser grande).
Hace poco más de un año, Trump se lanzó a la carrera electoral afirmando que los emigrantes que cruzaban ilegalmente la frontera de México eran unos “criminales, violadores” y narcotraficantes y que había que construir un muro en la frontera sur para detener el flujo migratorio.
La cúpula del Partido Republicano se echó las manos a la cabeza ante un lenguaje y una propuesta que alienaba a un electorado potencialmente crucial para llegar a la Casa Blanca, el voto hispano. Un año después, Trump es el impensable finalista de esa carrera en la que dejó a casi dos decenas de rivales por el camino y ese mismo establishment conservador que se mofaba de sus iniciativas las ha incluido en el borrador de su programa, un documento que prevalecerá más allá de la cita en las urnas.