Home Nuestra Palabra Isabel es una campeona

Isabel es una campeona

0

La otra mirada           

Hace 29 años la mujer sufrió un accidente de tráfico que la dejó tetrapléjica. No puede moverse de cuello para abajo. Sin embargo, gracias a su tenacidad hoy puede mover parte de los brazos y tiene sensibilidad.

 

Nos quejamos de no tener un mejor carro, de no salir con más frecuencia a restaurantes, de que no podemos darle todo lo que quisiéramos —o todo lo que quisieran ellos— a nuestros hijos.

Todo. Todo lo tenemos al alcance de la mano; con sólo alargarla accedemos a un móvil o a un ordenador y nos adentramos en un mundo inexpugnable. Y entonces, entonces somos los amos con sólo apretar un botón y accedemos a todo el universo.

Nos quejamos y lo hacemos con saña como pidiéndoles a las hadas que un maleficio superchero caiga sobre nosotros. Tal vez por eso, porque nos quejamos del vicio —como suele decir mi madre—.

Y no nos damos cuenta de que somos unos privilegiados con una morada, comida caliente todos los días, educación para nuestros hijos, el dinero suficiente como para vivir de una manera honrada y con salud. Sí, con salud. Y lo recalco porque muchos la tienen mermada y quieren vivir con más intensidad que los que gozamos de una buena salud.

El pasado domingo fui a Zaragoza con mi mujer y mis hijos. Hacía mucho tiempo que quería ir. Hace un año a través de mi página de Facebook encontré un mensaje de alguien que me pedía ayuda. Llamé y una voz cálida y trémula me contó su historia, toda una lección de vida.

Isabel tiene ojos inquietos y pizpiretos y no para de hablar. Hace 29 años sufrió un accidente de tráfico que la dejó tetrapléjica. No puede moverse de cuello para abajo. Sin embargo, gracias a su tenacidad de hierro, esta enjuta zaragozana hoy puede mover parte de los brazos e incluso, tiene sensibilidad.

—¡Don Alberto es tan bonita la vida!—, me dice enjaulada en su cuerpo inerte mientras me cuenta que gracias a la bondad infinita de sus padres estudió Derecho y sacó 19 matrículas de honor, aunque una se la quitaron y le dejaron un sobresaliente por no haber asistido de una manera presencial al examen. Paradojas de la vida o de la estupidez que, como la gripa, se propaga con facilidad.

 

Y me insiste, delante de mis hijos, que después de 29 años ya está preparada para caminar. Sabe de las posibilidades que hay y que las va a aprovechar como todo lo que ha aprovechado Isabel en la vida.

Poco le importan a esta zaragozana hermosa los móviles o las casas o los coches o todo al mismo tiempo. Sabe que tiene el bien más preciado que es la vida y la lección de vida que todos los días nos da al resto.

Los ensayos primero se hicieron con ratones y fue un éxito. Luego con cerdos y hoy, 12 personas ya están caminando. Isabel pretende ser la próxima.

Y mientras tanto nosotros nos quejamos de las banalidades. Por eso el ser humano está donde está.

alberto.pelaezmontejos@gmail.com

Twitter: @pelaez_alberto