CINE DE HOY
El cine salvadoreño resulta poco conocido, por lo que resulta importante ver algún estreno como el que se acaba dar en la Cineteca Nacional, como el de Malacrianza de Arturo Menéndez.
El director explica que el origen de la historia llegó a su propia oficina.
Don Cleo (Salvador Solís) es un humilde y maduro piñatero, que sufre de una precaria salud, pero además por la violencia imperante en el lugar.
Simplemente a su regreso a casa luego de visitar al médico, es asaltado y se queda sin el poco dinero que tenía para comer.
Solamente la solidaridad de Aracelí (Karla Valencia), una vecina a la que quiere conquistar, lo impedirá.
Su rutina se rompe con la llegada de Orlando (Rodrigo Calderón), un joven llegado del norte, que afirma que es su hijo.
Cleo se muestra complacido porque se trata de un chico serio que de inmediato busca trabajo, a diferencia de su hijo, que víctima de las drogas se dedica a la delincuencia.
Para empeorar el asunto, el viejo recibe una amenaza: debe entregar cinco mil dólares o será asesinado por los pandilleros.
Cleo debe iniciar una angustiosa búsqueda de ayuda, lo cuál resulta doblemente difícil, pues todos sus conocidos son igualmente pobres.
Menéndez retrata fielmente a una sociedad víctima de la violencia, en la que se va a la cama en medio de balazos, se despierta para sufrir robos y extorsiones.
Pero pese a ello, consigue mantener el humor, con un sencillo personaje que termina siendo entrañable.
Pese a su sencillez y pocos recursos, Malacrianza resultó una agradable sorpresa.