
PEDAZOS DE VIDA
I
Ahora llueve pero el cielo no es gris, las nubes reverencian la limpieza de la ciudad mientras el campo renace a la orilla de la carretera y al fondo se escucha la canción que cantaron antes de partir, la misma cuya letra dolía tanto por la promesa incumplida de un amor viajero que jamás regresó. La lápida absorbe el agua como si el muerto que resguarda tuviera sed. El arcoíris no tarda en hacer su aparición para completar este bello cuadro surrealista que se aprecia desde la cima de la loma donde se formó el panteón municipal.
II
La mordida que dio aquél perro, jamás pudo sanar. No hubo pomada ni medicamento que detuviera la pudrición que se extendió por todo el cuerpo, los pedazos de carne se le fueron cayendo en poco tiempo. El claroscuro de la imagen sigue impactando en la sala del museo, el hombre no grita ni tiene mínima expresión de dolor o lamento en el rostro. Es como si la resignación a descarnarse hubiera llegado. En la esquina superior derecha se puede observar lo que parece un cangrejo, pero el tiempo se ha encargado de borrar gran parte de él.
III
La cuna permanece inmóvil con la cara de un bebé en color azul, un angelito que pareciera dormir plácidamente. La madera de caoba que enmarca la pintura parece haber sido sacada de la misma cuna. En un rincón oscuro de la habitación, está Varka dormida. En algún momento se levantará para seguir su vida, mientras la cuna y el cadáver que contiene seguramente desaparecerán, eso Chejov ya no se atrevió a contarlo.