En la pasada entrega del Oscar, el director Alejandro González Iñárritu causó gran revuelo con su breve pero contundente discurso de aceptación del premio a la mejor película del año: “A mis compatriotas en México: ruego por que podamos construir el gobierno que merecemos”, afirmó con toda razón este mexicano triunfador.
Sin duda, uno de los puntos de nuestra atribulada república que más necesita construir el gobierno que realmente se merece, es Michoacán. Han sido ya muchos años de intentos fallidos por elegir gobernantes que estén a la altura de los enormes retos que enfrenta esta entidad, rica en historia y recursos naturales, pero que hasta ahora sigue sumida en una situación grave de inseguridad que obstaculiza su marcha al desarrollo.
Michoacán merece un gobierno honesto. Las finanzas no han sido manejadas con la probidad que demanda un gobierno democrático. Las agencias evaluadoras de crédito han consignado este hecho, al otorgar a este estado calificaciones cada vez más bajas. Se sabe que el gobierno está endeudado hasta el cuello, pero hoy la sociedad no sabe cuánto debe y cómo se está pagando. En enero, el IFAI tuvo que ordenar a Banobras que dé a conocer el monto real, que pretendía mantenerse en secreto. Mientras tanto, el gobernador interino trata de calmar los ánimos diciendo que investigará dónde terminaron 5 mil millones de pesos que la Auditoría Superior de la Federación simplemente no encuentra. Michoacán necesita una administración más transparente, que maneje los recursos de cara a los ciudadanos.
Michoacán merece un gobierno firme, que actúe realmente contra el crimen organizado. Esta es quizá la demanda más sentida. La vinculación directa o indirecta de los últimos gobiernos con criminales es uno de los capítulos más vergonzosos. Lo que ha vivido el estado parecen escenas de telenovela sobre el narco, pero son tristes realidades: el hermano de un gobernador ingresando al Congreso escondido en la cajuela de un auto para obtener fuero como diputado; el hijo de otro gobernador en funciones es filmado pactando con capos de la mafia; un gobernador interino termina en la cárcel acusado de ser cómplice de los delincuentes. Claramente Michoacán ya no merece padecer a estos gobernantes.
Finalmente, Michoacán merece un gobierno que recupere la esperanza. Quienes nacimos ahí, sentimos gran tristeza cada vez que nos damos cuenta de las oportunidades que se están perdiendo a causa de la mezquindad de unos cuantos. Son muchos años los que este gran estado ha vivido a la sombra de la violencia, la corrupción y la impunidad. Es hora de un golpe de timón para recuperar la esperanza y la confianza ciudadana.
El tiempo le ha dado la razón a quienes siempre hemos pensado que la mejor opción para gobernar Michoacán es Luisa María Calderón. Cocoa ha sido una de las voces que ha denunciado la corrupción de administraciones recientes. Ha enfrentado con valentía la presión de poderes fácticos de la entidad, que buscaron silenciarla. Ha sido congruente en su esfuerzo por ganar limpiamente el voto ciudadano, sin corporativismos ni clientelismos. Ha permanecido al frente de la lucha por recuperar Michoacán de manos de los criminales que hoy tienen a tantas comunidades sometidas para regresárselo a los michoacanos de bien.
Cocoa representa eso: una opción de gobierno honesto, firme contra la criminalidad, que puede ser la esperanza que necesita Michoacán para que nuestro querido estado recupere la ruta del progreso y construya, al fin, el gobierno que se merece.
Twitter: @jglezmorfin