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No es la primera guerra, pero podría ser la última

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No es la primera guerra, pero podría ser la última

OPINIÓN

Atestiguamos, simplemente atestiguamos la forma como se desarrolla una guerra a miles de kilómetros, en Ucrania, pero que prácticamente se lleva a cabo a la vuelta de la esquina por los medios de comunicación y las redes sociales, las cuales día y noches nos llevan a la escena del crimen, porque en resumidas cuentas es eso la guerra.

         Cada media hora sabemos de la manera como los soldados de Putin bombardean varias ciudades de Ucrania y están a punto de tomar Kiev, la capital. En primera fila a través del twitter y del youtube, vemos  un tanque de guerra ruso aplastar un automóvil con el conductor dentro en Kiev; escuchamos al soldado ucraniano despedirse de sus padres y escuchamos y vemos a Putin, quien pide al ejército de Ucrania que se rebele, para negociar con ellos y terminar así con un supuesto genocidio nenonazi del gobierno ucraniano.

         El drama se desarrolla ante nuestros ojos con un presidente ucraniano Zelensky, asustado y quejándose de que lo han dejado solo. Dice que él es el objetivo número uno de Putin y su familia el objetivo número dos. En tanto decenas de civiles y soldados ucranianos han sido asesinados. La pobre gente huye a países vecinos y en Kiev se esconden en el metro.

         Estados Unidos y la OTAN aplicarán sanciones financieras a Rusia, pero a Putin no parece preocuparle. Y consciente e inconscientemente sabemos que la guerra de Ucrania podría incendiar el mundo entero. Porque detrás de Rusia, de Estados Unidos, de la OTAN, hay gente desquiciada de poder, porque no les basta dominar en todo sentido medio planeta, quieren más y más de ambos lados.

         Y en esas posiciones necias y absurdas de querer el todo, estamos nosotros, la raza humana pendientes de que alguno de estos desquiciados oprima el botón rojo de las armas nucleares y que de pronto ya no tengamos futuro, ni nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros padres y abuelos y nosotros mismos.

         Lo que atestiguamos es una clara invasión de un país enormemente armado contra Ucrania, un país pequeño que además está hermanado históricamente con Rusia. Se justifica Putin porque –dice—Ucrania podría entrar a la OTAN y convertirse en un peligro para Rusia. Estados Unidos hizo lo mismo en 2003 cuando invadió Irak porque supuestamente fabricaba armas de destrucción masiva. En ambos casos fueron y son guerras “preventivas”, es decir abusivas.

         Y sabemos que de haber enfrentamientos directos de los rusos con los norteamericanos, estaríamos en la antesala de una guerra con armas nucleares. Y como dijo Einstein, la Cuarta Guerra Mundial sería con piedras y palos. Estamos ante la peor crisis política y armamentista de los últimos tiempos y como siempre somos testigos mudos ante lo que pueda decidir un puñado de líderes desquiciados y ansiosos de poder.