Reivindicó su derecho y compromiso de no guardar silencio ante “la manera arbitraria y punitiva” en la que el Ejecutivo federal y la Secretaría de Educación Pública pretenden reformar la práctica docente, “empezando con una ‘evaluación’ de los maestros sospechosa y hasta militarizada”.
Y enfatizó: “Cuando las cosas van de mal en peor, no es el momento de callar, doblar la cerviz y cruzarse de brazos, sino la hora urgente de sembrar, difundir y defender una concepción democrática del quehacer magisterial”.
Al recibir ayer el doctorado honoris causa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el poeta, filósofo y catedrático mexicano Enrique González Rojo Arthur (Ciudad de México, 1928) defendió su convicción sobre la necesidad de emprender “una verdadera y profunda” reforma educativa en México.
Ésta debe de ser “acorde con las necesidades, no de la oligarquía que nos rige, sino del pueblo mexicano en esta fase de su historia”, destacó al agradecer la distinción que le fue conferida por esa casa de estudios en reconocimiento a su destacada trayectoria académica.
El discurso del poeta, filósofo y docente suscitaron espontáneos y prolongados aplausos y ovaciones entre el público que colmó el Auditorio Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General de la UAM, ubicada al sur de la capital del país.
Fue el rector general de esa casa universitaria, Salvador Vega y León, el encargado de entregar el diploma que acredita a Enrique González Rojo Arthur como doctor honoris causa por la UAM.
El funcionario universitario reconoció que la actividad profesional del homenajeado se ha desarrollado en los ámbitos de la literatura y la filosofía siempre con gran compromiso social; y le agradeció por compartir generosamente su obra y saberes con la comunidad universitaria de la UAM.