Continúa la revolución del Papa Francisco
- Francisco condena el aborto pero habla de la contracepción como “un mal menor”
Al hablar sobre la pederastia en la Iglesia dijo: “Un obispo que cambia a un sacerdote de parroquia cuando se detecta una pederastia”, dijo el Papa, “es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia. ¿Clarito?”. A continuación añadió que el Vaticano sigue trabajando, bajo su directa supervisión, para agilizar los mecanismos de prevención y condena.
Durante su vuelo de regreso a Roma tras seis días de intenso viaje por México, el papa Francisco se abrió a la posibilidad de que la Iglesia católica admita el uso de anticonceptivos para evitar el contagio del virus Zika en las zonas afectadas, pero se ha negado de forma tajante a permitir el aborto como “mal menor” aun en los casos de graves malformaciones congénitas. Jorge Mario Bergoglio recordó que, en los años 60s, Pablo VI permitió a monjas del antiguo Congo belga “usar anticonceptivos para casos en los que fueran violentadas”.
Pero de ahí, advirtió Francisco durante una rueda de prensa de una hora, a dejar de condenar la práctica del aborto va un abismo insalvable. “El aborto no es un mal menor”, dijo, “es un crimen, un mal absoluto, es echar fuera a uno para salvar a otro, como hace la mafia”.
La postura del Papa, aunque previsible en relación con el aborto, abre una puerta hacia la tolerancia del uso de anticonceptivos. “No confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto.
El Papa, cuyo último acto en México fue la celebración de una misa justo en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, se refirió también a dos cuestiones de actualidad: la publicación de una supuesta relación íntima de Juan Pablo II con una mujer y las palabras de Donald Trump en las que asegura que, de ganar la presidencia de EU, construirá un muro de 2.500 kilómetros a lo largo de la frontera con México y deportará a 11 millones de inmigrantes. A la pregunta de si un católico estadounidense puede votar a Trump, Francisco dijo: “Una persona que piensa sólo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiano. Sobre si aconsejaría votar o no votar, no me meto. Solo digo: este hombre no es cristiano”.
Ante el polémico asunto de Juan Pablo II y su supuesta amante, Bergoglio le quitó hierro al asunto. “Era una cosa que se sabía”, dijo, “incluso hay libros sobre eso. Juan Pablo II era un hombre inquieto. Y yo diré además que un hombre que no sabe tener una buena relación de amistad con una mujer —y ya no hablo de los misóginos, que son enfermos— es un hombre al que le falta alguna cosa. A mí me gusta siempre escucha el parecer de una mujer. Te da muchas riquezas, mira las cosas de otro modo. Una amistad con una mujer no es pecado. Una relación amorosa con una mujer que no sea tu mujer es pecado. ¿Entendido?”.