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Rusia y EU acuerdan un frágil alto al fuego en Siria

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El hotel Hilton de Múnich acogió el jueves el pulso que los principales actores internacionales de la guerra siria echan para lograr una salida del conflicto lo más cercana a sus intereses. Tras unas negociaciones que se alargaron más allá de la medianoche, las potencias cerraron un acuerdo para iniciar un alto el fuego dentro de una semana.

 

El propio secretario de Estado de EE UU, John Kerry, reconoció la fragilidad de un acuerdo que por ahora está solo “sobre el papel”, pero que su prueba definitiva llegará en los próximos días, cuando se vea si las partes implicadas “honran y ponen en marcha” el pacto.

Según el comunicado final, a lo largo de la próxima semana se elaborarán “las modalidades para un cese de las hostilidades en todo el país”. Este alto el fuego, que se presenta muy complicado antes de nacer, no afectará a las batallas contra grupos yihadistas como Estado Islámico (ISIS), el Frente al Nusra (la rama local de Al Qaeda en Siria) “u otros grupos considerados terroristas por el Consejo General de la ONU”.

Pese a la fragilidad de lo pactado, es un paso adelante. Durante todo el día las diferencias entre las posiciones de las distintas partes parecían insalvables. Los jefes de las diplomacias de EU y Rusia representaban a los dos bandos enfrentados: el primero exigía un alto el fuego inmediato y el segundo, dejarlo para el 1 de marzo.

Son solo dos semanas y media de diferencia, pero un tiempo precioso para que el presidente Bachar el Asad, que tiene en Moscú a su gran valedor, consolidara sus avances militares y pudiera sentarse en una futura mesa negociadora con una posición de fuerza. Al final, el acuerdo ha sido salomónico entre Washington y Moscú.

Kerry anunció el “ambicioso” objetivo del cese de la violencia en una semana junto a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, que dijo que el cese de hostilidades sería “difícil”, y el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. “Si estamos ante un verdadero cambio, lo vamos a comprobar en los próximos días”, admitió el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.